
La actuación de la delegación Argentina en los Juegos Panamericanos Lima 2019 superó todas las expectativas, aún la de los más optimistas. La actuación de Argentina en Lima 2019 fue excepcional, sin dudas.
Se ganaron medallas lógicas y preseas inesperadas. Delfina Pigniatello, con 19 años, es una nadadora de una
mentalidad, una técnica y un coraje poco común. Está destinada a hacer historia, tal como lo marcaron sus tres
medallas de oro, en tres competencias distintas (400, 800 y 1500 mts libres). Las ocho preseas doradas por equipos, son motivo de legítimo orgullo.
La nómina es larga, y cada logro tiene una valoración particular. La autoridad de nuestro mejor plantel posible de básquet masculino, la reivindicación del futbol masculino (pese a la falta de apoyo de algunos clubes que negaron futbolistas), la evolución del futbol femenino (bronce), la confirmación del sofbol, la fiereza del rugby 7, el vóley masculino (oro) y femenino (por primera vez bronce) que desafiaron a su brumosa Federación, la jerarquía
olímpica de los Leones y de las Leonas, la hazaña de Los Gladiadores en handball.
La evolución del remo y el canotaje fue notable, planificaron con tiempo, dejaron de entrenar en la suciedad de la pista del Tigre para mudarse al Nordelta.
La sorpresa de la primera medalla de oro en arquería en la historia, la grandeza de Maxi Richeze en ciclismo de ruta, la buena costumbre de ganar medallas en yatching.
Leonela Sanchez y su histórica medalla de oro en boxeo, el coraje de Guillermo Bertola y Cecilia Baigioli (en aguas abiertas ganaron plata), el espíritu amateur de los pelotaris de pelota vasca, El valor del único bronce en atletismo de la marplatense Belen Casetta en los 3000 mts con obstáculos.
La natación fue muchos más que el brillo de Pigniatello, fue el oro inolvidable de Vicky Bardach, las marcas superadoras y las preseas de Julia Sebastian, Andrea Berrino y Santiago Grassi, entre otros.
El patinaje artístico, el taekwondo, el tiro y el tenis fueron también protagonistas de estos 17 días de alegrías y emociones fuertes para nuestro deporte.
Lima mostró sus magníficos centros deportivos y sus problemas sin solución en el transporte. El talento, el coraje, el corazón de nuestros deportistas supo disimular, al menos por ahora, los graves problemas de fondo de un
deporte argentino, que por la crisis económica y la devaluación del peso, percibe un presupuesto cada vez menor.
Nuestros deportistas supieron aprovechar el derrame de medallas de EEUU, Canadá y Brasil que no presentaron a sus mejores deportistas.
Argentina puso todo lo mejor que tiene en casi todos los deportes. El COA ratificó sus convicciones y las medallas llegaron desde distintas disciplinas. Argentina se fue de Lima compartiendo sonrisas y medallas. Nuestra nutrida delegación superó todas las expectativas.
Más medallas no siempre significan mejor deporte, pero podría ser un buen punto de partida para que el deporte tenga de una vez por todas una política deportiva de estado y no de un gobierno (cualquiera sea).
Por lo pronto los deportistas argentinos siguen demostrando tener un ADN, un gen competitivo que los distingue en el mundo.
El éxito en Lima se debió, en gran medida, a sus corazones de Oro. El año próximo el examen será mucho màs exigente en los Juegos Olìmpicos de Tokio. Pero esa será otra historia.
Es tiempo de valorar el esfuerzo y el talento de nuestros deportistas, de quienes lograron un éxito que supero todas las previsiones.![]()



