Champions League: Atalanta eliminó al Borussia Dortmund con un penal en la última jugada del partido

El único equipo italiano que consiguió avanzar a los octavos de final de la Champions League lo hizo de manera épica, en un desenlace inolvidable. Atalanta había perdido por 2-0 en Alemania en el partido de ida ante Borussia Dortmund, pero logró la clasificación en los play-offs gracias al 4-1 que consiguió como local, con un gol en el octavo minuto de descuento.
El serbio Lazar Samardzic marcó el penal que le dio el boleto a la siguiente instancia a los nerazzurri, después de que la revisión en el VAR permitiera decretar la pena máxima y la expulsión del argelino Ramy Bensebaini. El defensor le había cometido falta al montenegrino Nikola Krstovic, que terminó con la frente ensangrentada por haber recibido el impacto de los tapones cuando el número 5 intentó despejar de manera imprudente. Era la última acción del tiempo reglamentario, tras haberse marcado los tres minutos extra.
Ese gol, tras la atención médica y la revisión, evitó así la prórroga, después de que el equipo italiano estuviera al frente por 3-0, una diferencia que le alcanzaba para clasificarse, y Karim Adeyemi le pusiera suspenso a la serie al descontar a 15 minutos del final. Así, todo parecía ir hacia el desempate de los 30 minutos extra.
No obstante, llegó la jugada que definió todo con un contexto que sumó un factor insólito adicional: el vendado Krstovic levantó sus brazos para celebrarlo antes de que su compañero conectara la pelota que viajó hacia un ángulo. Nikola se quedó parado en el lugar con la misma actitud, mientras sus compañeros corrían para festejar de cara al público. El delantero había ingresado poco antes de que el visitante lograra el descuento por Gianluca Scamacca, el autor del primer tanto del encuentro.
Justo antes del descanso, un remate de Davide Zappacosta, que se desvió en Bensebaini, engañó al arquero Gregor Kobel para el segundo gol de Atalanta. Y a los 12 minutos de la segunda etapa, el croata Mario Pasalic había establecido el 3-0 de cabeza que ilusionaba al local.
Demasiado vulnerable en defensa, el equipo dirigido por Niko Kovac, segundo en la Bundesliga detrás del Bayern Munich, estuvo muy impreciso cuando quedó de cara al imponente arquero Marco Carnesecchi y sólo celebró por el gol de Karim Adeyemi, que acababa de entrar desde el banco al momento de marcar. No le alcanzó.
“Todos nos habían dado por descartados, pero siempre creímos y nunca nos rendimos”, dijo Zappacosta, uno de los goleadores. Aun así, el equipo de Bérgamo necesitó una mano: se asomaba la prórroga cuando un error de Gregor Kobel permitió que Atalanta lanzara un último ataque, después de que se hubieran jugado los tres minutos asignados inicialmente de tiempo añadido. El club de Bérgamo aguarda el sorteo para saber si en los octavos irá contra el Arsenal inglés o Bayern Munich.
Fuente La Nación



