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Joaquín Sabina inició su despedida en el Movistar Arena: su pasión por Buenos Aires y la confesión que sorprendió a todos

Como los chicos que terminan el colegio secundario, Joaquín Sabina tuvo esta noche en el Movistar Arena su UPD, su último primer día. Recién ha transcurrido la primera de las diez noches previstas en un escenario porteño, pero la emotividad que se vivió durante las dos horas de concierto fue digna de una última función.

Después de 76 años, mil batallas y cientos de canciones, este cantor y narrador de historias ciertas y de las otras decidió bajar la persiana. Como antes lo hicieron José Luis Perales y Joan Manuel Serrat, ahora le tocó a él. Por ahí dicen que es el fin de una época y habrá que creerles, al fin de cuentas nadie puede contradecir al almanaque. Y para nombre de gira final, el simple Hola y adiós”.

“Lágrimas de mármol” fue la primera de las más de veinte canciones que sonaron en la noche. Acompañado por un septeto que sonó ajustado en cada uno de los pasajes y que supo cómo arropar y acompañar su voz cascada, Sabina cantó toda la velada sentado (en dos sitios distintos del escenario) y procedió en tres ocasiones a retirarse, tomarse una pausa para descansar y cambiar su vestuario.

“Estaba en el camerino pensando qué iba a decir en este momento y lo primero que quiero decir es que mi relación con esta ciudad es muy larga, de amor verdadero. Es una segunda casa para mí y muchas veces es la primera. Mis amigos de Madrid saben que siempre digo que si alguna vez me pierdo que vengan a buscarme a Buenos Aires”, comentó el cantautor en el tono de repaso que mantendría el resto de la noche. Pero no terminó ahí: “La primera vez que vine fue en los 80, en La Casona del Conde de Palermo. Vine a dar una conferencia de prensa. Después canté en el Ópera; después en el Gran Rex; después en el Luna Park. Dos veces en la Bombonera de mi corazón y hoy en el Movistar. Buenos Aires ha sido siempre un enorme foco cultural: el Martín Fierro, Borges, Cortázar y mi queridísimo Juan Gelman. Y la canción. Gardel, Yupanqui, Discépolo, el Polaco (Goyeneche)… Mercedes Sosa me pidió canciones y se las di. He sido amigo de Charly (García), de Fito (Páez), de (Andrés) Calamaro”. Y por último, antes de arremeter con la segunda canción, envió un “abrazo de corazón a toda la gente que ha sufrido daños en las inundaciones de Bahía Blanca”.

Le esperan nueve despedidas más del público porteño en el Movistar Arena, la próxima este miércoles y la última el 18 de abril (la única función para la cual aún quedan entradas). Pero no habrá ninguna tan embriagadora como esta, la de su UPD en la ciudad porteña de su segundo querer.

Fuente La Nación

Imagen Rodrigo Nespolo

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