
Madurez, perseverancia y mirar para adelante. Tres premisas básicas que la genética de Exequiel Zeballos ha incorporado a su ADN desde que puso su primer pie en la Primera de Boca. Porque si no es fácil asimilar lo que implica para un pibe de 17 años exponerse a tamaña responsabilidad, poner el pecho en las malas una y otra vez y reponerse es para muy pocos. Y ahora que el Changuito dio el paso fundamental para otro regreso, sus palabras toman mucha más relevancia.
«La vida es así, tenés que seguir para adelante. Se ve como mucho, porque a mí me pasaron todas juntas, pero yo siempre con felicidad. De cualquier lesión se puede volver bien», cuenta Zeballos en la charla que tuvo con el Canal de Boca en un día muy especial. Nada menos que el día en que se metió de nuevo en una cancha para jugar a la pelota.
Sí. Ya pasó la kinesiología, la vuelta al campo y las prácticas a la par del grupo. Y así como las páginas del libro de la recuperación se fueron pasando, este viernes se dio el gusto de formar parte de una práctica de fútbol. Fue con los chicos de la Séptima, conformados a propósito de darle al delantero la chance de moverse a menor escala de exigencia. Y salió bien.
«Estoy muy bien, incluso mejor que antes. Trabajé mucho. Con los kinesiólogos, con Jorge (Batista, el médico del plantel y encargado de operarlo). Me siento con mucha fuerza. Y les agradezco a los chicos que jugaron hoy, la rompieron», se entusiasmó analizando el gran paso que pudo dar.
«Son quince años de carrera, así que cada momento hay que vivirlo con felicidad, para adelante. Esto pasa, ahora vuelvo a jugar. Ya pasó», suelta el Chango, como si tuviera cuarenta y no 22 años recién cumplidos. Y así lo vive, en complicidad con sus compañeros de categoría (Equi Fernández, Cristian Medina y Luca Langoni) y consciente de su condición de referente para los más chicos.
Su hija Bianca, nacida en enero y motivo de alegría pura («por ella la lesión pasó más rápido»), esa mentalidad a prueba de malas, el agradecimiento en cada paso y una certeza: «Tengo los pies sobre la tierra, pero yo soy Exequiel. Me gusta que me comparen con esos jugadores que yo quiero ser, aunque falta mucho por trabajar. Ahora tengo que volver, y quiero volver bien». Ojalá. El Changuito se lo merece.
Fuente Diario Olé


