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Talleres hundió a Huracán y alarga la espera de River

El que se relamía era River, que ya acariciaba el título mientras cenaba lejos de Parque Patricios. En el Ducó, Talleres no podía contra Huracán. Era un partido muy chato, prácticamente sin chances de gol. Al escolta se le escapaban las chances de ser campeón, pero no desesperaba. El equipo de Gandolfi jugaba con suficiencia, pero no parecía un equipo que estaba obligado a ganar. De hecho, el más apurado era Huracán, urgido de volver al triunfo, situación que no conoce hace 15 partidos y llena de dramatismo al pueblo quemero, que se ve en descenso y anoche explotó contra su dirigencia.

Pero Talleres está iluminado. Y si no está en su noche, tiene el don de la paciencia. No estaba para ganar el partido, pero fue prudente y se encontró con un regalo. Era un empate clavado de viernes por la noche. Pero a falta de cinco minutos ocurrió lo impensado. La única vía por la que Talleres podía abrir un partido cerrado. A los 40’ del segundo tiempo, Novillo tardó en ejecutar un pelotazo, perdió con Garro y le dejó el gol servido al escolta de River. El volante, generoso, lo vio solito a Romero y el pibe la mandó a guardar. Junto con la pelota, Talleres también mandó a dormir sin festejo a River, que ya lo estaba preparando porque no había en el Ducó sensaciones de emociones fuertes.

Fuente Olé

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