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DETIENEN EN UCRANIA A UN ESPÍA RUSO

Una furgoneta negra se cruza en medio de una calle de la ciudad de Sloviansk, en el este de Ucrania. Dos hombres armados y con uniforme de combate bajan y detienen a un ciudadano. La secuencia pertenece a un informe del canal CNN que muestra como agentes del servicio de seguridad ucraniano, o SBU, agarraron a un presunto espía.

Tras detenerlo, revisaron su celular. El sospechoso admitió rápidamente haberse comunicado con el país invasor. Según dijo, le ofrecieron 500 hryvnia, unos US$ 17, a cambio de información.

El hombre explicó que fue reclutado a través de la aplicación de mensajería Telegram por alguien que se identifica como “Nikolai”.

“¿Qué te ha pedido?”, le preguntó el investigador.

“Coordenadas, movimientos y demás”, contestó el sospechoso, con la cabeza gacha. “Los lugares de los golpes. Ese tipo de cosas. La situación en general, etc.”.

“¿Entendiste por qué necesitaba las coordenadas?”, continuó el agente, “Sí, lo entiendo. Me doy cuenta”, replicó el presunto traidor.

Luego, leyeron algunos de los mensajes que “Nikolai” envió al detenido. “Ayer hiciste un buen trabajo”, escribió. “Hoy se necesita la misma información. Fotos, videos, datos geográficos de los militares en el CNIL [un campamento militar]. ¿Cuánto tiempo se tarda en conseguir la información?”.

“Lo tengo, lo tengo”, respondió el sospechoso. “Te mando un mensaje. De una hora y media a dos horas”.

El SBU sostiene que las fuerzas rusas dependen en gran medida de colaboradores como este presunto espía para localizar objetivos como campamentos militares, depósitos de armas o el propio cuartel general del SBU en Kramatorsk -que fue bombardeado-, y evaluar el éxito de sus golpes.

El SBU contó a CNN que están llevando a cabo operaciones como esta una o dos veces al día. Este hombre estuvo bajo investigación durante solo cuatro días.

Algunos de los sospechosos son los clásicos infiltrados: ciudadanos rusos, traídos a la región del Donbás al principio de la guerra, que viven entre la población. Otros son simpatizantes políticos. Según el SBU, ahora la mayoría de los que agarran espían por dinero.

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