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NO DARTE POR VENCIDO HASTA LLEGAR A LA META DESEADA

Sueños que nunca alcanzaremos, pero podemos sustituirlos por otros que sí podemos conquistar.

Aunque nos insistan en que debemos trabajar duro para lograr nuestros sueños, lo cierto es que esta fórmula no siempre se cumple. Hay trenes que no vuelven a pasar y montañas que nunca coronaremos. Aceptarlo es clave de bienestar psicológico, endurecer es dejar que hable tu orgullo y no tu naturalidad.Por qué los deportistas de alto nivel ocultan sus sentimientos - AS.com

Vivimos en una sociedad habituada a convencernos de que podemos lograr lo que deseemos. Basta con esforzarse, con desearlo mucho, con mantener la esperanza… Sin embargo, tarde o temprano, llegamos a un punto en el que acumulamos una parte de los sueños no logrados. Esos que se quedan para siempre almacenados en el arcón de lo nunca alcanzado. La presión social también puede hacer que tengamos una visión negativa de nosotros mismos cuando no logramos aquellos que otros esperaban de nosotros.

En esta cultura de “eres lo que consigues” o “nada es imposible”, asumir que hay metas que nunca conquistaremos puede ser frustrante. Más aún, lo no logrado puede alterar la visión que tenemos de nosotros mismos, hasta el punto de vernos falibles o defectuosos. Vincular el autoconcepto y la autoestima solo a los objetivos alcanzados puede ser en ocasiones muy peligroso.

No podemos dejar de lado que nuestro mundo es cada vez más competitivo. Lo que hoy damos por sentado puede venirse abajo con la aparición de un “cisne negro”, es decir, con un evento del todo inesperado. Entender que tener éxito o alcanzar expectativas soñadas no depende al 100 % de nosotros mismos es algo que debemos asumir en algún momento., necesitas de un entorno que no te mientan que todo lo que haces esta aprobado.200 frases deportivas: inspiración con FRASES MOTIVADORAS

Más allá de la perseverancia: cuando el esfuerzo no se traduce en éxito

Todos hemos leído alguna vez la famosa frase de Thomas Edison: «Muchos de quienes fracasan son personas que no se dieron cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se dieron por vencidos». Bien, el mensaje resulta inspirador, es cierto. Sin embargo, analizado en detalle y con adecuada perspectiva, puede ser demoledor.

Porque a veces en el viaje de la vida hay que saber cuándo darse por vencido para no seguir dándose cabezazos contra la pared. Tener claro cuándo rendirse y dar un paso atrás también requiere valentía e inteligencia. Es más, aunque la perseverancia sea una virtud que todos deberíamos cultivar, entender cuándo parar y calibrar perspectivas es un ejercicio de bienestar psicológico. A todos nos han enseñado lo maravilloso que es tener éxito; es cierto. Pero, curiosamente, nadie nos ha explicado cómo lidiar con el fracaso, no nos han dado orientaciones para entender esa vivencia como lo que es. Un alto en el camino. Un reajuste de metas. Mirar hacia detrás para entender qué ha pasado y tomar nuevas decisiones situando la mirada frente a nosotros. Sin obstinarse, sin patalear, sin juzgarnos por débiles o defectuosos.,que creemos que podemos sentir.

Sentirse fracasados sin intentar es flaquear a la mirada del más allá si hay vida es volver a intentar si hay latir en tu corazón no decaigas no te frustres siempre habrá una nueva oportunidad .

Las montañas que nunca escalamos nos permitieron descubrir nuevos caminos.Solo quien mira con atención y reajusta su rumbo, acaba encontrando aquello que verdaderamente acabará haciéndote feliz. Los sueños no logrados solo son eso, deseos de otro tiempo que ya no tienen cabida en el presente.

DEDICADA PARA TODOS LOS DEPORTISTAS QUE DEJARON SUS PRÁCTICAS Y AHORA ESTÁN CONGELADOS Y POSTERGADOS EN EL TIEMPO Y QUE LAS COSAS NO SALIERON COMO ELLOS QUISIERON Y ADEMAS NO TUVIERON UNAS PALABRAS DE ALIENTO PARA VOLVER A INTENTARLO . (Daniel Benavidez).

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