Policiales

CONTRATÓ A UNA TAROTISTA PARA HACER UN «TRABAJO», LO EXTORSIONARON Y APARECIÓ MUERTO

«Quería que una persona fuera mi amante y los contraté… Me pidieron 3.000 pesos y luego 30 mil, extorsionándome. Les pagué y luego ‘salieron’ con que eran 30 mil dólares. Me han estado siguiendo, enviándome fotos de donde trabajo. Si me sucede algo, denle esto a la Policía”.

La desesperación de Luis Alberto Gómez era patente en esa carta escrita por él de puño y letra que se ocupó de que fuera encontrada si, efectivamente, sus temores se concretaban. El 22 de julio de 2017 apareció su cuerpo calcinado adentro del baúl de un auto, debajo de un puente de la autopista Córdoba-Carlos Paz.

La peor pesadilla que pudo haber tenido ese hombre, que entonces tenía 38 años, se había hecho realidad. Gómez se quemó vivo cuando las llamas envolvieron el vehículo y murió por asfixia.

Después de cuatro años y cuatro meses, la causa que se abrió entonces para investigar su muerte tiene a una sola mujer condenada por el delito de extorsión, pero todavía sigue abierta en busca del asesino.

La propia víctima a través de la nota póstuma que descubrió la policía contó cómo fue que empezó a escribirse su trágico desenlace. “Es una congregación de brujos, el contacto lo saqué del diario”, acusó Gómez sobre la gente a la que había recurrido para que le garantizara el amor de una mujer que había conocido en el trabajo, y añadió: “Me han amenazado de muerte y eso no es nada, me han llamado al teléfono y han amenazado de muerte a mi familia”.

Después de que encontraran el cuerpo de Gómez aquella mañana en el interior de un Fiat Palio quemado en los alrededores del country Siete Soles, la carta se convirtió en la primera pista firme para empezar a desentrañar el misterio. Así llegaron a la primera sospechosa del caso. Se trataba de Ángela Bertha Torres Del Valle, una tarotista de nacionalidad peruana que era la que se comunicaba con la víctima a través de WhatsApp.

De acuerdo a la investigación, la mujer efectivamente había empezado a exigirle a Gómez cifras de dinero cada vez más altas a cambio de no revelarle a su esposa el “trabajo” que les había encargado para enamorar a otra mujer y mantener una relación extramatrimonial.

Torres marcó el camino para llegar después a Bertha Del Valle Carrión, alias la “Bruja”, que no era otra que su propia madre, vivía en La Rioja y era quien recibía los giros del dinero que la víctima depositaba.

Artículos Relacionados

Botón volver arriba