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NUEVA HIPOTESIS POR LA MUERTE DE LA MUJER QUE CAYÓ AL VACIÓ POR EL AGUJERO DE UN ELEVADOR

La causa que investiga la muerte de Alicia Sánchez, la joven de 25 años que fue encontrada durante la madrugada del domingo en el vano de uno de los ascensores de la torre ubicada en pleno centro de la ciudad de Pinamar, dio un vuelco inesperado en menos de 24 horas tras la declaración de una testigo.

El fiscal del caso, Juan Pablo Calderón, titular de la UFI 4, caratuló ayer el expediente como “averiguación de causales de muerte”, ya que todos los indicios apuntaban en principio a un accidente. La única certeza, al menos hasta el momento, es que algo le ocurrió a Alicia cuando cerca de las 4 de la mañana salió de la fiesta con un grupo de familiares con los que se encontraba en un departamento del décimo piso para ir hacia la planta baja a abrirle la puerta a otros invitados.

Según la primera información, el hecho ocurrió poco después de las 4 de la madrugada durante una reunión familiar. La víctima, identificada como Alicia Sánchez, bajó a abrirle la puerta a unos invitados, pero no volvió.

Unos minutos después, las personas que esperaban en la calle insistieron con el timbre. Fue entonces cuando el resto de los asistentes que participaban del encuentro en el departamento salió a buscar a la mujer y la encontraron muerta en el hueco de uno de los ascensores.

Sin embargo, esa historia que aparentaba un trágico accidente comenzó a desvanecerse por la declaración de una testigo. “Alicia y el dueño de la casa, Pablo, salieron juntos del departamento para ir a abrirle al grupo”, declaró ayer ante la Justicia una mujer que estuvo en la misma reunión con la víctima.

Su testimonio, al que tuvo acceso el periodista Diego Uribe de Pinamar 24 y CNN Radio, fue el que puso en jaque la hipótesis inicial de una muerte accidental.

De acuerdo a la testigo, unos minutos después volvió Pablo pero lo hizo sin Alicia y sin los invitados a los que supuestamente había ido a recibir. Casi en simultáneo, volvió a sonar el timbre con insistencia y el resto de los presentes empezó a recibir mensajes de la gente que seguía esperando en la entrada del edificio.

En ese momento, siempre según los dichos de la mujer, el anfitrión volvió a incorporarse y sin decir palabra salió nuevamente del departamento. Como eran varios los invitados que recién llegaban, uno de ellos propuso dividirse y subir por los dos ascensores del edificio, a lo que Pablo se opuso rotundamente. “No, por el otro ascensor no. Vamos por este que se la re banca”, habrían sido sus palabras.

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