Espectáculos

EL PERIODISTA DANIEL MALNATTI FUE ASALTADO A LA SALIDA DE UN RESTAURANTE EN LA BOCA

“Esta vez me tocó estar del otro lado del mostrador”. Así se refirió el periodista Daniel Malnatti, casi con resignación, al violento asalto del que fue víctima el viernes a la noche cuando salía de cenar con su mujer de una pizzería ubicada en el barrio porteño de La Boca. Poco importó que estuvieran sobre una avenida iluminada y a menos de 200 metros de una comisaría. Los ladrones, tres menores de edad, esperaron escondidos detrás de un árbol y cuando pasó cerca de ellos se le abalanzaron.

“Cuando la presa se acercó se le tiraron encima”, graficó Malnatti sobre ese dramático momento en el que, de un segundo para el otro, pasó a ser un “muerto civil”. Dos ladrones se quedaron con su pareja, Sol, y el tercero sacó un revólver y le apuntó a él en la cabeza. “Ahí me di cuenta de que estaba regalado”, relató. Pero hubo otro detalle del que también fue consciente en ese preciso instante: el que le apuntaba del otro lado del arma era un chico.

“Le están robando al de la tele”, imaginó que decía la gente que seguía comiendo dentro de la pizzería. “Vieron todo por la ventana”, agregó. La inseguridad convertida en un mal cotidiano que iguala a todos como potenciales víctimas sin distinción. Según manifestó el periodista, esta no fue la primera vez que lo asaltaron pero “uno nunca sabe cómo va a reaccionar”. “Traté de estar lo más tranquilo posible, no me moví”, afirmó Malnatti, que atinó a empezar a entregarle sus cosas al precoz delincuente.

En cambio, su pareja trató de resistirse y ver las consecuencias lo asustó todavía más. “La habían tirado al suelo a Sol y la arrastraban por la vereda”, sostuvo sobre la escena que tuvo que presenciar todavía con el caño de un arma a centímetros de su cabeza. El menor que la empuñaba advirtió esa situación al mismo tiempo que él y por algún motivo decidió que era tiempo de precipitar la fuga.

“Quisieron llevarse el auto pero no pudieron”, señaló el periodista, que aún así se quedó sin el celular, sin el dinero que llevaba encima y hasta los documentos le robaron antes de escapar. “Es lamentable pensar así, pero en el fondo tuvimos suerte”, reflexionó cuando ya lo separan algo más de 48 horas de ese momento. “Tuvimos suerte porque no recibimos un balazo en la cabeza un viernes a la noche y a dos cuadras de la comisaría”, remarcó.

En esa dirección justamente, hacia donde se encontraba la seccional, fue que huyeron corriendo los tres asaltantes con total impunidad. “Estos pibes no sabían lo que hacían”, indicó para cerrar Malnatti, y lamentó: “Estaban para cualquiera”.

Artículos Relacionados

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar