Salud

VACUNADOS E INFECTADOS: POR QUÉ PERSISTEN LOS CONTAGIOS DE CORONAVIRUS PESE AL AUMENTO DE LOS INMUNIZADOS

A pesar del avance de las campañas a nivel global, los casos volvieron a subir en varios países. La pelea entre la inmunidad de rebaño y las variantes definida por los especialistas.

Pese a las altas tasas de vacunados que se registran en algunos países, los números de la pandemia no parecen disminuir. Incluso, en las últimas semanas se evidenció un aumento de los contagios de Covid-19 equiparable con los contabilizados en plena segunda o tercera ola. ¿Cuál es la razón y cómo se podría revertir esta tendencia?

Con la reinstauración de toques de queda y restricciones en Italia (por el aumento en las infecciones, ingresos a terapias intensivas y contagios entre los vacunados), Francia (con mayores controles en el arribo de viajeros y naciones en listas “rojas”) y Estados Unidos (por la suba en casos, internaciones y fallecimientos), por nombrar solo algunos países, parecería que el coronavirus solo dio un paso atrás para tomar impulso de la mano de la variante Delta.

“La protección que generan las vacunas no es tan completa como para evitar que algunos pacientes se infecten, aunque es lo suficientemente robusta como para evitar, en su enorme mayoría, las formas graves”, señaló el expresidente de la Sociedad Argentina de Infectología e infectólogo del Hospital Muñiz, Lautaro de Vedia (MN 70640).

Por su parte, Luis Cámera, médico clínico (MN 51995) y miembro del comité asesor de Alberto Fernández, agregó: “Las vacunas no son totalmente inmunizadoras, hay un pequeño porcentaje de personas que se infectan”.

Vacunados ¿infectados?

En un primer momento, se estimó que las vacunas serían la solución a la pandemia. Sin embargo, la evolución del virus y el surgimiento de nuevas variantes dejó a las inmunizaciones bajo la lupa. Los especialistas aclaran que las vacunas no son completamente infalibles y destacan que siempre habrá un número de personas que podrán infectarse aunque cuenten con los esquemas completos a raíz de la permanente evolución del virus.

“Indudablemente, la inmunidad que confieren las vacunas no es absoluta, sí previene las formas graves. Tanto en los estudios de fase 3 de las distintas vacunas como en la vida real (el seguimiento que hacemos los infectólogos), es muy raro que un paciente vacunado evolucione hacia cuadros graves, no imposible pero es muy muy raro. La inmunidad no es tan completa, aunque en general es lo suficientemente robusta como para evitar formas graves, no evita las formas leves”, destacó De Vedia.

Cámera, por su parte, apeló a un ejemplo para graficar la diferencia: “No se relaciona con los números reales pero lo clarifica, si hay mil personas vacunadas y mil no vacunadas, es posible que, a lo largo de un tiempo determinado, de las mil vacunadas se infecten 20 y de las no vacunadas se infecten 100. La diferencia entre 100 y 20 es 80, entonces la efectividad de la vacuna es 80%. La efectividad no es del 100%”.

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