Juegos Olimpicos

HALLARON AL DEPORTISTA DE UGANDA QUE SE HABÍA FUGADO DE SU DELEGACIÓN EN JAPÓN

“No quiero volver a mi país porque la vida allí es muy dura. Quiero encontrar trabajo acá en Japón. Les ruego enviarle a mi familia las pertenencias que dejé en mi habitación”. El deportista Julius Ssekitoleko, nacido en Uganda, encendió las alarmas de la delegación cuando el pasado viernes desapareció del mapa a pocos días del comienzo de los Juegos Olímpicos de Tokio. Sus intenciones habían quedado plasmadas en una carta que había dejado junto a su cama.

Ssekitoleko finalmente fue encontrado esta mañana y en las próximas horas sería deportado. El halterofilista tomó la drástica decisión de desertar de su delegación cuando le informaron que no iba a participar en los Juegos por una cuestión de cupo tras haberse preparado durante meses para la cita. La frustración y la imposibilidad de pelear por la gloria lo llevaron a escapar en busca de un futuro más promisorio en Japón, donde planeaba encontrar un trabajo.

Las cámaras de seguridad en el “búnker” ugandés en Isumizano, cerca de Osaka, le permitieron a la policía japonesa dar con su paradero (se había refugiado en casa de unos conocidos) y ahora espera por su deportación Ssekitoleko, de 20 años y medalla de bronce en los campeonatos africanos de levantamiento de pesas, generó una situación incómoda no sólo para las autoridades japonesas, sino también para la delegación de Uganda

Su paradero fue un misterio en las primeras horas, pero luego, con la ayuda de testigos que lo vieron abordar el viernes un tren con destino a Nagoya, la policía logró dar con él. Desde Nagoya, Ssekitolejo viajó a Gifu y después continúo hacia Mie, más al sur, donde las cámaras de seguridad lo detectaron y permitieron encontrarlo sano y salvo.

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