Juegos Olimpicos

DOS ARGENTINAS FUERON AISLADAS EN TOKIO POR CONTACTO ESTRECHO

cuatro días del inicio de los Juegos Olímpicos, Victoria Travascio y María Sol Branz, dupla en la clase 49er FX de vela que representará a la Argentina, debieron ser aisladas en la Villa Olímpica por ser consideradas contacto estrecho de un positivo en el vuelo que las trasladó a Tokio. Afortunadamente, después de tres días de cuarentena, les permitieron salir a navegar, aunque deben seguir respetando ciertos protocolos.

En su cuenta de instagram, las bonaerenses se encargaron de dar a conocer la noticia, asegurando que la situación les generó mucha incertidumbre y que después de «tres días difíciles» aisladas, finalmente las dejaron salir a entrenar y les dieron un lugar «separado para armar su barco», siguiendo «varias medidas de aislamiento» que regirán hasta el 23 de julio (día que comienzan los Juegos Olímpicos).

De esta forma, a pesar de la dura novedad que golpeó a Travascio y Branz en su llegada a Tokio, hoy ya se encuentran con la posibilidad de navegar y continuar preparando su participación en su segunda cita olímpica (la primera, en Río 2016). En el final del comunicado, las ganadoras del oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 dijeron que «hoy solo lo vemos como una anécdota».

«Esta campaña nos sigue sorprendiendo con desafíos por superar, sabíamos que iban a ser unos juegos raros pero nunca creímos que nos iba a tocar tan de cerca.

Al llegar a Japón y a poquitos días de habernos encontrado con nuestro barco que habíamos visto por última vez en Febrero 2020, nos avisaron que nos habían declarado contacto estrecho por un caso positivo cercano en nuestro vuelo y que debíamos encerrarnos en nuestros cuartos por 14 días desde la fecha de nuestro vuelo.

Nos tocó ser el primer caso de deportistas en esta situación y hubo mucha incertidumbre sobre los protocolos a seguir.

La realidad es que al momento llevábamos hechos 5 test negativos desde nuestra llegada y tampoco nos habíamos sentado en nuestros supuestos asientos, ya que como el avión estaba casi vacío, habíamos viajado solos al fondo del avión y alejados de los pocos turistas que volaban.

Finalmente, fueron 3 difíciles días en nuestros cuartos en los cuales nos dedicamos a seguir mejorando desde adentro.

Por suerte y gracias al gran trabajo de muchas personas, al cuarto día nos dejaron salir para navegar y nos dieron un lugar separado en el club para armar nuestro barco aunque siguiendo aún varias medidas de aislamiento que algunas seguirán hasta el 23 de Julio.

Hoy sólo lo vemos cómo una anécdota y como otro motivo de aprendizaje. Estamos listas para seguir superando los que vengan y cuántos vengan hasta la última regata».

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