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DECLARÓ EL CURA AGUSTÍN ROSA Y NEGÓ TODAS LAS ACUSACIONES EN SU CONTRA

Durante una hora, el sacerdote Agustín Rosa Torino declaró este miércoles en el juicio que se le sigue por abuso sexual tras la denuncia de dos exnovicios y una exmonja del instituto Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, del cual fue fundador, y aseguró ser “un hombre honorable” que no cometió los hechos por los que está siendo acusado.

En la última audiencia de debate antes de conocer la sentencia el cura se declaró inocente de todas las “acusaciones y mentiras”, y afirmó que el objetivo “del grupo que miente” fue “destruir la obra”. En otras palabras, Rosa Torino habló de un “complot” en su contra.

Al inicio de su declaración, se refirió a la creación del Instituto Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, y comentó que lo fundó para facilitar el encuentro de jóvenes con Jesús, con el objetivo de “formar una comunidad de discípulos”.

Después, indicó que la institución creció tanto que llegó a tener más de 500 miembros y que solo en Argentina contaba con 19 diócesis, aunque su actividad sacerdotal la centró en Salta, donde nunca había tenido problemas, denuncias, ni quejas.

“Yo no estoy justificando ningún acto aberrante que haya cometido algún cura o la Iglesia. Creo que hay que enjuiciar y castigar, pero yo no cometí esos hechos. Veo con cuánta facilidad mienten y confunden?, añadió el imputado, y se defendió: “Yo desearía pedir perdón, me dijeron pedí perdón, y el perdón enaltece, pero de que pediré perdón si no existieron”.

El acusado remarcó que estuvo nueve meses en la cárcel “sin quejarse, obedeciendo”, y aclaró que actualmente se encuentra libre y no con prisión domiciliaria. De acuerdo a su testimonio, su detención se produjo a partir de la denuncia de una exmonja, que consideró que él se podía fugar porque accedió a una foto suya en la que se lo veía visitando Tierra Santa (Israel).

“La Iglesia me pidió que pusiera distancia con los hermanos por todo lo que había sucedido. Unas personas se ofrecieron a pagarme el pasaje, así que fui a hacer un retiro espiritual. Fui y regresé en tiempo y forma”, explicó.

Acerca de las acusaciones en su contra, Rosa Torino dijo que su rol como fundador y superior general de la congregación no era el contacto diario con todos sus miembros, y acotó que, dada la envergadura que llegó a tener el instituto, ese tipo de interrelación era imposible.

El acusado aseveró, también, que si algún hermano decidía abandonar la congregación “podía hacerlo libremente”, y consideró que, en su comunidad religiosa, como en todas, podía haber problemas, pero que siempre que él se enteró de algún error o comportamiento inadecuado de alguno de sus miembros, lo corrigió.

“Y fue cuando puse límites que aparecieron todas estas denuncias. Esto me duele, pero no estoy enojado. Muchos deseaban estar al lado mío, pero no como colaboradores, sino para trepar”, aseguró.

Sobre los dichos de sus denunciantes en esta causa, Rosa Torino sostuvo que todo es un complot de un grupo de amigos armado en Buenos Aires y agregó: “Qué casualidad que las tres denuncias sean iguales, con las mismas frases”. El sacerdote reiteró que todas las acusaciones en su contra son injurias y se preguntó: “¿Cómo voy a manosear a un joven? ¿Con qué fin? ¿Qué gozo puedo tener?”.

Antes de la declaración del cura denunciado, el tribunal y las partes escucharon el testimonio de un sacerdote de la congregación, propuesto por la defensa, y de dos exhermanos propuestos por la fiscalía. Después, los jueces procedieron a incorporar la prueba reunida a lo largo del proceso y pasaron a un cuarto intermedio hasta este jueves a las 9, cuando será el turno de escuchar los alegatos.

El juicio está a cargo de los jueces de la Sala IV del Tribunal del Juicio, Maximiliano Troyano, Norma Beatriz Vera y Roberto Faustino Lezcano. Rosa Torino está acusado de abuso sexual gravemente ultrajante agravado en perjuicio de dos víctimas y abuso sexual simple agravado, en perjuicio de una tercera.

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