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BOCA Y RIVER LLEGAN EN UNA BAJA VERSION AL CLASICO

COPA DE LA LIGA PROFESIONAL DE FUTBOL

Boca perdió en Brasil y River empató en la última en Colombia. Ninguno de los dos muestra la imagen de otros tiempos en un Superclásico que puede marcar el rumbo del semestre para ambos. Cumplido el trámite engorroso para ambos en la Copa Libertadores, Boca y River empiezan a vivir una nueva previa definitoria. El clásico del domingo acarrea para Boca la obligación de romper con la hegemonía histórica del River de Gallardo. 

Y más allá de las dificultades que acompañan al equipo de Russo para sostener un rendimiento constante (ganó 5 partidos en fila y luego perdió 3 consecutivos), nunca antes le tocó un River tan inestable como éste. Todavía Gallardo no puede definir al mediocampista que pueda suceder a Nacho Fernández. Tan infravalorado cuando estaba en el equipo como difícil de reemplazar tras su partida a Brasil. En el catálogo aparecen desde Palavecino, Paradella hasta Carrascal, con distintos matices, pero con oscilaciones.

Los regresos de Matías Suarez y Jonatan Maidana le ofrecen al técnico soluciones puntuales para problemas mayores tanto en ataque como en defensa. Suárez es jerarquía, construcción de sus propias jugadas desde afuera hacia adentro. Y Maidana te da una fortaleza en los duelos defensivos que el equipo no tiene con Paulo Díaz ni Robert Rojas. Boca plantea la alternativa de Marcos Rojo para retomar la línea de 3 centrales y tener mejor distribuido el mediocampo con Capaldo o Buffarini y Fabra permitiéndole a Medina y Almendra ocupar posiciones más ofensivas, preocuparse por generar y no tanto por luchar. De ese modo, no sería necesario que Tevez retroceda tanto. Siempre decimos, al contrario de lo que establece el lugar común, que importan los momentos que atraviesan ambos. Y si bien a los dos se le ven fisuras, antes de la derrota frente a Santos podíamos presagiar que Boca contaba con más fortalezas que River para encarar esta definición de la Copa de la Liga. Lo que atormenta a Boca es la incertidumbre. Desde muchos jugadores que no continuarán, hasta emblemas que llevan el lastre de varias derrotas históricas con su clásico rival. Desde el discurso, muchos jugadores dicen que quisieran tener revancha a cada momento. Se les presenta a los referentes de este plantel una oportunidad impensada para reescribir su historia errante con River.

En el aspecto emocional, pueden plantearse menos obligaciones por parte del equipo de Gallardo. Pero indudablemente que los efectos de una eliminación podrían representar no solo un cambio de era en la vida paralela que el clásico tiene, sino que desperdiciaría otra oportunidad de saldar la cuenta pendiente en torneos locales y que cerraría el círculo perfecto de un tiempo inolvidable. Nunca antes tuvieron con tanta frecuencia la oportunidad de jugar eliminaciones directas. Boca cree en el cambio de energía desde últimos antecedentes sin derrotas. River, con menos jerarquía que en otras ocasiones, apela a sorprender en La Bombonera para ser inmortal.

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