Sociedad

LA JUSTICIA ORDENÓ RESPETAR LA VOLUNTAD DE UN NIÑO WICHI DE NO OPERARSE

La jueza de Familia de Orán, Ana María Carriquiry, dijo que convocó a una audiencia de las partes para que reciban una explicación clara y se decidió finalmente respetar la decisión de los progenitores y del niño, teniendo en cuenta que es su vida la que está en juego.

“El tema es que tanto hacer la cirugía como no hacerla implica un riesgo de muerte. No hay una gran diferencia de que si no lo operan el niño va a estar de 10, acá lo opere o no, el pronóstico del niño es muy complicado”, detalló.

El chico presenta un cuadro de hemorragia intracerebral y el equipo médico había sugerido la realización de una intervención quirúrgica. A través de una angiografía cerebral se detectó el origen de la patología y se propuso como tratamiento la embolización de la malformación y posteriormente su cirugía.

El procedimiento se llevaría a cabo en dos etapas, primero una curación vascular y luego la cirugía.

Según manifestó la jueza, los médicos dicen que de operarlo puede morir y los padres «pidieron un 100% de seguridad porque ahora lo ven jugar y en buen estado».

“Si preguntamos con cuánto tiempo más contamos, el médico contestó que era para ayer. El tiempo es fundamental para esto, pero los padres consideran que tienen una cosmovisión diferente y que lo ven bien”, comentó.

Además, señaló que el niño tiene “una madurez impresionante con todo lo que viene pasando” y consideró que “hay chicos que crecen antes” y fue también su decisión no operarse.

“El médico aclaró que los resultados de la cirugía son similares a los de la no cirugía”, reiteró y destacó que la medida del tribunal buscaba recabar el consentimiento consensuado.

Durante la audiencia se contó con intérpretes de wichi y la magistrada ordenó por último que cada dos meses los padres y el niño deben volver al hospital para realizarse controles.

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