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POR QUÉ EEUU PERMITE A LOS VACUNADOS DEJAR DE USAR BARBIJO

Tiene que ver con el avance del plan de inmunización en cada país. Sin embargo, especialistas coinciden en la importancia de sostener los cuidados ante la aparición de nuevas variantes y la posibilidad de transmitir la enfermedad pese a haber recibido dos dosis.

Algunos países empiezan a ver cada vez más cerca el regreso a una vida similar a la conocida antes del comienzo de la pandemia de coronavirus. En Israel, por ejemplo, el Gobierno levantó la obligación de usar tapabocas en lugares públicos, mientras que, en el mismo sentido, Estados Unidos anunció este martes que las personas vacunadas pueden prescindir del barbijo en exteriores, excepto cuando haya grandes multitudes. La Argentina aún se encuentra lejos de alcanzar ese escenario, que podría darse en 2022. Mientras tanto, en medio de la segunda ola de la enfermedad, las autoridades piden sostener e intensificar los cuidados.

Este martes, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés) cambiaron sus recomendaciones en relación a los cuidados durante la pandemia. En concreto, las personas que estén vacunadas completamente contra el COVID-19, es decir, que ya recibieron dos dosis, podrán no usar tapabocas al aire libre al caminar, correr o andar en bicicleta solas o acompañadas de su núcleo familiar.

También podrán retirárselo al cenar en restaurantes en exteriores acompañados de amigos procedentes de varios núcleos familiares. En el caso de las pequeñas reuniones sociales celebradas en interiores, podrán omitir su uso con amigos y familiares también vacunados con las dos dosis o, en su defecto, si hay una mezcla entre inmunizados y no inmunizados.

Este levantamiento de las restricciones tiene que ver con el avance del plan de inmunización en el país. Es que, el 42,1% de la población estadounidense ya fue vacunada contra el coronavirus. Se trata del tercer país con mayor cantidad de personas vacunadas, detrás del Reino Unido (49,7%) e Israel (62,3%).

Allí radica, según los especialistas, la explicación de por qué la Argentina, que tiene a un 14% de su población inmunizada, aún no podrá avanzar en el relajamiento de los cuidados personales. “El porcentaje de los vacunados con dos dosis es muy pequeño en el país, no llega al millón de personas”, remarcó en diálogo  el infectólogo Eduardo López.

Dijo que no cree que un escenario de regreso a una vida similar a la conocida antes del comienzo de la pandemia sea posible en la Argentina en el transcurso de 2021, a menos que ocurra algo “muy particular que disminuya mucho los casos” y se alcance la inmunización de “un 70% de la población”.

Por su parte, en diálogo con este medio, el infectólogo y virólogo Mario Lozano profundizó: “Son muy pocas las personas que recibieron una vacuna muy eficiente como la Sputnik V, Moderna o Pfizer, que es la que se usa en Estados Unidos y que se pueden contagiar coronavirus”.

“Una vacuna que tiene el 95% de protección significa que, cada 100 personas vacunadas, solo cinco se pueden infectar, pero al mismo tiempo esas que se infectan estarán protegidas y tendrán una enfermedad leve”, indicó. Sin embargo, resaltó que una persona ya vacunada “no sabe si pertenece al grupo mayoritario de quienes no contraen ni contagian la enfermedad o minoritario, que se puede infectar” y transmitir el virus.

Por eso, en muchos países se pide mantener los cuidados hasta que termine la pandemia. ”En la Argentina deberíamos tener al menos la mitad de la población vacunada para relajar los cuidados, algo que, a este ritmo podría ocurrir en septiembre. Si bien los vacunados son menos susceptibles a contagiar, esa posibilidad no es cero”, enfatizó.

En el mismo sentido se manifestó el infectólogo Humberto Debat. “Si bien de acuerdo a los resultados principales sobre la eficacia de las vacunas sabemos que sirven para prevenir el desarrollo de una enfermedad severa y grave, también debemos decir que muchas de ellas no previenen la infección, es decir, que la enfermedad se replique en vos y que esa replicación viral sea la suficiente para favorecer la transmisión a otras personas”, explicó.

Aunque remarcó que algunos estudios preliminares indicarían que la vacunación “disminuye las infecciones y la carga viral de quienes se infectan”, la recomendación general es seguir manteniendo el distanciamiento social y el uso de barbijo, por lo menos hasta que el plan de inmunización esté lo suficientemente avanzado.

Por último, destacó otro factor importante: “Además de sostener los protocolos por la posibilidad de transmitir el virus aún estando inmunizados, es importante destacar que, en el contexto de las nuevas variantes del coronavirus, algunas podrían afectar la eficacia de las vacunas”. “No conocemos al 100% este virus. La recomendación es seguir cuidándose ante la posibilidad de contagiarse una nueva cepa”, concluyó.

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