ECONOMÍA

SALARIO MÍNIMO: PARA QUÉ SIRVE EL AUMENTO QUE HOY DEFINE EL GOBIERNO

Es el piso que debería percibir un trabajador. Los gremios adelantaron que pedirán un alza del 40% y una revisión en octubre.

Hoy habrá una reunión clave que definirá el futuro del salario mínimo, un número que pierde cada vez más importancia en un país inflacionario como la Argentina. Se reunirán sindicatos, empleadores y representantes del Gobierno y administraciones provinciales en el marco del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil para definir cuál será el porcentaje de aumento que corresponde.

Los gremios ya adelantaron que pedirán una mejora del 40% y un acuerdo con revisión en octubre, pensando en una inflación anual que estará bastante por encima del objetivo del Gobierno, que es del 29%. El porcentaje que reclaman los trabajadores es también bastante superior al de las paritarias que se están cerrando, más cercanas al 33%.

La CGT prevé solicitar una suba de hasta el 40% y dejar abierta la posibilidad de un aumento en dos tramos, mientras que la CTA liderada por Hugo Yasky planteará el mismo porcentaje, pero en una sola cuota. La intención del Gobierno es que sea en tres etapas.

Si el pedido de los gremios se cumple, el salario mínimo pasaría a ser de $30.240 una vez que complete la suba, que seguramente será en tramos. En cambio, si la discusión termina más cerca de las intenciones del Gobierno, digamos, en un 30%, la cifra rondaría los $28.080.

El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) es “un mínimo salarial que debe tener un trabajador registrado en la Ley de Contrato de Trabajo”, explica el abogado laboralista Juan Carlos Cerutti, director del Área de Derecho del Trabajo de Plan A.

“A medida que la inflación hizo estragos se hizo más importante la definición del salario mínimo, porque hoy todas las paritarias que se realicen según los Convenios Colectivos de Trabajo no pueden tener un monto inferior en sueldo que el SMVM; además, es un indicador para cualquier juicio laboral por empleo no registrado”, añade el especialista.

La definición del salario mínimo habla de “la menor remuneración” que debe percibir en efectivo un trabajador “de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

Pero la definición no siempre coincide con la realidad: en la actualidad, la cifra de $21.600 está apenas $1900 por encima de la línea de pobreza para una persona.

Mientras la Canasta Básica Total a la que hay que acceder para no ser considerado pobre es de $19.700 para un adulto y de $60.874 para un hogar de cuatro integrantes, dos adultos y dos niños.

El SMVM no solo tiene definiciones sobre las paritarias y los juicios laborales, sino también sobre los planes sociales que paga el Ministerio de Desarrollo Social: el programa Potenciar Trabajo, que otorga asignaciones a cambio de formación laboral y certificación de competencias, otorga una prestación equivalente al 50% de esa remuneración.

En el pasado, también sirvió para fijar topes en las asignaciones del Programa de Asistencia al Trabajo y a la Producción (ATP), la ayuda estatal para pagar salarios en el marco de la pandemia que asistió a 300.000 empresas y pagó salarios de 3 millones de trabajadores.

Sin embargo, su impacto sobre las expectativas de inflación y de mejora salarial es acotado, dice Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina. “En cambio, las paritarias sí son fundamentales para los precios”, sigue.

“Los aumentos de suma fija que se vienen acordando en paritarias en los últimos meses son una buena forma de recuperar el poder de compra de los trabajadores de menores ingresos (al ser un porcentaje fijo, se va achicando a medida que se escala en la pirámide). En este caso, se prevén algunas actualizaciones que podrían remarcar los precios, pero su efecto también será acotado: la destrucción de casi 1 de cada 10 puestos de trabajo durante el año de la pandemia limita las posibilidades de recuperación de los trabajadores, que ya encadenan tres años en rojo”, concluye el economista.

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