Salud

PREOCUPA UNA MUTACIÓN DE LA CEPA DE MANAOS FUSIONADA CON LA CEPA DE SUDÁFRICA

En los tiempos del coronavirus todo parece transcurrir a gran velocidad e intensidad. No habíamos llegado a traspasar el umbral que nos ponía de lleno en 2021, año que prometía barrer a fuerza de vacunas el recuerdo amargo de la aparición y acción del Sars CoV-2, cuando noticias provenientes de distintas latitudes nos volvieron a subir a la ola de la incertidumbre. Desde Sudáfrica, la Red de Vigilancia Genómica de ese país (NGS-SA, por sus siglas en inglés), dirigida por la Plataforma de Secuenciación e Innovación en Investigación de KwaZulu-Natal (KRISP), identificó la cepa 501Y. V2, una variante del COVID-19.

En el continente europeo, las autoridades del Reino Unido comunicaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, mediante secuenciación genómica viral, se había identificado una nueva cepa, la VUI202012/01 y, según el Laboratorio Nacional de Investigación Científica (LNCC) vinculado al Ministerio de Ciencia y Tecnología y en conjunto con la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), descubrieron la existencia de la B.1.1.28. La última en descubrirse fue la P.1, una cepa que de Manaos, en Brasil, viajó a Japón en el cuerpo de turistas y que la OMS calificó como preocupante por su contagiosidad y letalidad. Y según las universidades de San Pablo (USP) y de Oxford, esta nueva variante amazónica, llegó con capacidad de reinfectar a quienes fueron víctimas de COVID-19,.

Todas estas cepas –la de Sudáfrica, la del Reino Unido, la de Río de Janeiro y, especialmente, la de Manaos–, junto con el coronavirus original, parecían ser las estrellas mundiales de la temporada, hasta ayer cuando un anuncio del gobierno del estado de San Pablo reveló un descubrimiento reciente: el Ministerio de Salud de Brasil confirmó que además de las cepas de Manaos y de la del Reino Unido que circulan por Brasil, detectó una nueva variante del Sars CoV-2, que puede ser una mutación de la P.1 y la 501Y. V2 (Manaos y Sudáfrica), las dos cepas registradas en la segunda ola que sacudieron a gran parte del mundo.

Durante una conferencia de prensa, Dimas Covas, director del Instituto Butantan, dijo que esta variante podría ser producto de la evolución de la variante del Amazonas mezclada con la de Sudáfrica. Y amplió: “En Sorocaba fue identificada una variante que fue sometida al trabajo científico. Es una variante parecida con la de Sudáfrica pese a que la persona no tuvo contacto con viajeros que hayan estado en Sudáfrica. Por eso existe la posibilidad de que sea una variante de nuestra P.1 que se encuentre en mutación hacia la variante de Sudáfrica”. Esta ciudad del interior del estado de San Pablo fue una de las más afectadas por el colapso hospitalario durante la segunda ola de covid que desde hace unos meses está transcurriendo, y con virulencia, en el país vecino.

De aquí en más, la presencia en escena de esta variante que no tiene aún nombre, puso en alerta a los laboratorios que deberán investigar si se trata de un caso aislado o si está presente en otros pacientes con coronavirus. Y pone el foco en los lugares donde la gente se aglomera (como ocurrió en Brasil), espacios que pueden ser la cuna de nuevas cepas por no respetarse la distancia social y las pautas de protección e higiene.

Para la Argentina, donde estamos empezando a subirnos a esa segunda ola, todos estos antecedentes pueden ser útiles si logramos surfearla, sabiendo que si intentamos zambullirnos y pasarla por abajo, corremos peligro de que nos revuelque, nos amontone y, consecuentemente, nos contagiemos de una y todas las variantes que anden burbujeando entre las aguas inquietas y poderosas de un mar de incertidumbre, falta de previsión y de medidas que, más allá de las vacunas, nos protejan contra el virus y la inconsciencia individual y colectiva.

Artículos Relacionados

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar