Sociedad

CONVIVIERON CON EL CADÁVER DE UN INQUILINO POR 15 DÍAS PORQUE NADIE LO QUERÍA RETIRAR DE LA CASA

Una familia oriunda de Lomas de Zamora vivió una verdadera pesadilla. Todo comenzó cuando el inquilino que vivía en la habitación contigua a su casa falleció por causas naturales y a pesar de sus reiteradas denuncias tuvo que convivir por más de 15 días con el cuerpo.

“Yo me di cuenta hace tres días, pero la Policía estuvo aquí, llamó a la ambulancia y ellos detallaron que está muerto desde hace más de 10 días. Está todo reventado y el piso todo mojado de líquido. Yo duermo al lado del fallecido con mis cinco hijos y nadie hace nada. Por favor, no aguanto más el olor y no tenemos luz en el barrio. Nadie me ayuda, sólo piden plata”, contó Xina Florian en su cuenta de Facebook.

Según su relato pasaron los paramédicos, fue a la municipalidad, al cementerio y a los tribunales. Incluso la Policía le dijo que a cambio de un monto que ella no podía pagar, podían conseguirle la firma de un legista para agilizar el trámite.

Lo cierto es que la pesadilla terminó este jueves pasadas las 21, según contó la mujer a Infobae, cuando la Policía retiró el cuerpo del lugar. “Una lucha de muchos días. De tanto que publiqué en Facebook recién lo retiran ahora”, relató.

El proceso fue largo. Incluso los vecinos amenazaron con entrar por la fuerza a la casa y sacar el cuerpo a la calle, para que alguien se lo lleve.

Además, luego de constatar la muerte del hombre, la mujer fue a ocho lugares y “nadie” la ayudó ni la oriento. “Solo quiero una solución para poder dormir bien con mis hijos”, indicó la mujer, en su cuenta de Facebook, hace 72 horas. En la publicación compartió las fotos de los lugares a los que fue.

Xina convive desde hace más de diez años con su esposo, Luis, y sus cinco hijos muy cerca del Camino de la Ribera, en Pasaje Laguna, manzana 17, casa 18.

En el fondo de su casa, de exterior de ladrillo hueco pelado, Xina posee tres habitaciones, una junto a la otra, en la que viven sus hijos pequeños. Con motivo de la pandemia, y ante la imposibilidad de poder salir a trabajar, Xina decidió trasladar a su hijo mayor a uno de los cuartos de al lado, con sus hermanos más chicos, y por $1500 le alquiló la habitación a Carlos, un conocido del barrio, de 40 años, que trabajaba haciendo “costuras”.

Sin embargo, con el paso de los días comenzó a sentir un fuerte olor y al acercarse hasta el lugar constató que provenía de la habitación de su inquilino.

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