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UNA FAMILIA TIPO NECESITÓ CASI $45.000 EN JULIO PARA NO CAER EN LA POBREZA

Según los datos del Indec, la canasta de indigencia se ubicó en los $18.322. En ambos casos subió 1,6% en relación con junio.

Una familia tipo, integrada por dos adultos y dos niños, en julio necesitó $44.521 para no caer en la pobreza, en tanto que requirió de $18.322 para no ser indigente. En ambos casos, las cifras representaron un 1,6% por encima de junio, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En la comparación interanual, en julio se verificó una suba del 39,4% en la Canasta Básica Total (CBT), que mide la pobreza; mientras que la Canasta básica Alimentaria (CBA), que determina el piso para no ser indigente registró un alza del 43,4%.

#DatoINDEC
Una familia de cuatro integrantes necesitó $44.521,25 para superar el umbral de pobreza en julio de 2020: 39,4% más que un año atrás https://t.co/KIhsZoWUME pic.twitter.com/MVCDrqJCRd

— INDEC Argentina (@INDECArgentina) August 20, 2020

La suba de ambas canastas se ubicó apenas por debajo de la inflación de julio, que de acuerdo con el organismo fue del 1,9% en la comparación con junio y del 42,4% respecto en los últimos 12 meses.

Además de las canastas para una familia tipo, el Indec releva precios para un hogar de tres integrantes, compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 años y su madre de 61 años. En este caso, la familia requirió de $35.444 para no ser pobre, y de $14.586 para no caer en la indigencia.

En el caso de un hogar de cinco integrantes, compuesto por un varón y una mujer, ambos de 30 años, y tres hijos de 5, 3 y 1 año, las cifras fueron de $46.827 para ubicarse por encima de la línea de la pobreza, y de $19.270, para no ser indigente.

Para un adulto sólo, la línea de pobreza del Indec fue equivalente $14.408 y la de indigencia de $5.929.

La diferencia entre ambas canastas radica en que la alimentaria (CBA) que mide la indigencia toma en cuenta los alimentos imprescindibles y la canasta básica total (CBT), que determina la línea de pobreza, considera también bienes y servicios no alimentarios.

Esta semana, el ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo reconoció que a partir de las medidas de aislamiento social «ha aumentado la pobreza» y que también «ha empeorado la calidad nutricional», en un contexto de en donde «la situación social es evidentemente crítica». La cartera que encabeza pasó de dar asistencia alimentaria a 8 millones de personas antes de la pandemia de coronavirus, a 11 millones actuales.

Si bien en su último informe la Universidad Católica Argentina (UCA), no incluyó datos de pobreza, indicó que casi el 60% de la población vio caer sus ingresos por la cuarentena y que casi uno de cada cinco del total sufrió reducciones de más del 50%. En su medición anterior, había estimado que la pobreza alcanzó el 45% en el medio de la pandemia, estas cifras representan entre 5 y 6 puntos por encima de los datos previos.

Para Unicef, el 63% de chicos, chicas y adolescentes no tendrá cubierta la canasta básica por la pandemia, mientras que la indigencia trepará a casi 19% entre los más chicos. Antes de que llegara el coronavirus al país, la situación de la pobreza entre los chicos ya era grave, porque afectaba al 53%, pero ahora empeorará.

Sucede que la paralización casi absoluta al principio de la cuarentena y con mayor flexibilización ahora, dejó a muchas personas sin poder hacer changas y a sus familias con menores recursos. Los datos al respecto son contundentes, tras cinco meses de cuarentena, 6,5 millones de hogares tuvieron como única asistencia del Estado $20.000 del IFE.

 

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