Salud

CAMBIAN LOS PROTOCOLOS DE REANIMACIÓN Y YA NO SE HARÁ RESPIRACIÓN BOCA A BOCA

Es para evitar contagios de COVID-19. Los emergentólogos aconsejan solamente dar compresiones en el pecho de la persona en crisis. Y usar barbijo en la maniobra.

Cambian los protocolos sanitarios por la epidemia de coronavirus y, ahora, aconsejan dejar de hacer la resucitación boca a boca, que se usaba en casos extremos para pasar oxígeno a los pulmones de una persona en paro. Es para evitar contagios por saliva o aerosoles respiratorios en el proceso de reanimación cardiopulmonar (RCP).

La maniobra sugerida por los emergentólogos es la de aplicar compresiones en el pecho de la persona afectada, con las manos contra el esternón. Es la medida de reanimación sugerida también en la página del Ministerio de Salud de la Nación.

En la Argentina, al año fallecen alrededor de 40 mil personas a causa de muertes súbitas o por paros cardiorrespiratorios, según estadísticas oficiales. La mayoría ocurre en los hogares o en la calle, fuera del hospital. La posibilidad de sobrevida es mayor si se actúa a tiempo, principalmente en los primeros minutos. Ahí, juega un papel muy importante la persona que ayuda a la víctima y su técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP).

“Comprimir el tórax, acción que se genera a través del masaje cardíaco, provoca aerosoles. Pequeñas gotitas que salen de la boca del paciente. Se trata de reducir el riesgo de propagación del virus en el aire durante las compresiones”, explica a Con Bienestar Patricia Contreras, presidenta del Consejo Argentino de Resucitación y Coordinación Médica del SAME.

Nuevas pautas

En primera instancia, se recomienda colocar una tela o toalla sobre la boca y nariz de la víctima. El rescatador debe cubrirse con un tapaboca.

Antes, se sacudía a la persona para ver si tenía signos vitales. Se le practicaba el método “miro, escucho y siento” para evaluar la respiración. El rescatador acercaba la cara a la boca del individuo y observaba si su tórax se movía o si sentía el aire en la mejilla. “Ahora se lo llama para ver si responde y se mira si respira normalmente», cuenta la especialista. No se realiza más la ventilación boca a boca, sólo masaje cardíaco con ambas manos: “Apuntamos a que la gente evite el contacto con la vía aérea de la persona”.

En cuanto al servicio de emergencias, se activa igual que antes, llamando al 107. Llegará un médico con un desfibrilador, que se sigue usando «porque la mayoría tiene parches adhesivos y no es necesario estar sobre la víctima para activarlo”.

Es delicado atender una emergencia. Requiere mucha responsabilidad, tranquilidad y compromiso con el otro. Lo ideal es que en el lugar esté la menor cantidad de gente posible. El bullicio genera nervios y desesperación. “En general, suele ser una situación que desborda. Debe restringirse al máximo la presencia de otros en la escena, para reducir los riesgos”, argumenta Contreras.

¿Se puede seguir salvando vidas sin el boca a boca?

“Si cuando los intentos de reanimación se realizan dentro de los primeros minutos del paro, la sobrevida es la misma solo con las manos. Por lo tanto, en este contexto, recomendamos enfáticamente sólo las manos», concluye.

Esta maniobra es eficaz y fácil de recordar para aquellos que solo recibieron capacitación o que perciben instrucciones telefónicas.

La sugerencia de dejar de hacer el boca a boca tiene ya un tiempo, pero ahora se hizo explícita y quedó desaconsejada debido a los contagios del COVID-19.

 

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