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EL NADADOR PHELPS CON TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO

LE CAYO MAL LA PANDEMIA DEL COVID-19

El máximo medallista olímpico de todos los tiempos, el nadador Michael Phelps escribió una carta en donde revela cómo lucha cada día contra la depresión. El estadounidense aseguró que le es muy difícil de llevar el día a día en cuarentena causada por el coronavirus y asegura que a veces quisiera no ser él mismo.TDAH y consumo de drogas: el caso de Michael Phelps

Phelps se confesó en un texto enviado al periodista Wayne Drehs de ESPN . Un simple «¿Cómo estás?» desató una cataratas de sensaciones y confesiones del mito de la natación mundial: «Todavía respiro -comenzó diciendo-. Este fue uno de esos meses en que mi estado de ánimo, sin parar, tuvo altas y bajas. La pandemia es uno de los momentos más aterradores que me tocó atravesar. Soy un agradecido de que mi familia y yo estemos seguros, con salud y de que no tengamos que preocuparnos por pagar las cuentas o poner un plato de comida en la mesa, como tantas otras personas en este momento. Pero aún así, estoy luchando».Phelps y su novia aparecen juntos por primera vez - Informacion.esEn otra parte de la carta, Phelps admite que cuenta su momento porque en la víspera de Río 2016 lo ayudó. «En ese momento compartí mis problemas de salud mental públicamente por primera vez. No fue fácil, pero me quitó un gran peso de encima. Ahora me abro de nuevo. Quiero que la gente como yo sepa que no está sola. Muchos de nosotros estamos luchando contra nuestros demonios mentales ahora más que nunca». La depresión es algo que el Tiburón de Baltimore define con crudeza: «Esto nunca desaparece. Tenés días buenos y malos. Pero no se termina. Alguien que no entiende con qué lidian las personas con ansiedad o depresión o trastorno de estrés postraumático no tiene idea de lo que es. La realidad es que nunca me curaré «. A la hora de hablar de cómo atraviesa la pandemia que paralizó al mundo, Phelps aseguró: «La pandemia ha sido un desafío que nunca esperé. Toda la incertidumbre. Estar encerrado en una casa. Y muchas preguntas. ¿Cuándo se va a terminar? ¿Cómo será la vida cuando esto termine? ¿Estoy haciendo todo lo posible para estar seguro? ¿Está segura mi familia? Me vuelve loco. Estoy acostumbrado a viajar, competir, conocer gente. Esto es una locura. Mis emociones están por todos lados. Siempre estoy al límite. Siempre estoy a la defensiva. Me hace explotar fácilmente».

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