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EL LOCO FUTBOL ARGENTINO NO ENCUENTRA UN RITMO FIRME

NO TERMINABAN DE ORDENARSE Y CAYO LA PANDEMIA

En líneas generales, sin profundizar en los detalles, desde 1931 se jugaron torneos largos, ida y vuelta, de tres ruedas, Metropolitano, Nacionales, se adoptó el calendario europeo, volvieron los cortos, Apertura y Clausura, después Inicial y Final. Hubo Liguillas, finales, descensos por tabla, descensos por promedios, torneos sin descensos, penales para desempatar, gol de visitante para definir títulos. Y hasta campeonatos sin campeones.

Ya es un clásico del fútbol argentino, lo único que sabemos sobre el próximo campeonato es que nunca sabemos cómo se jugará. Cuando se pueda jugar, el torneo de Primera División volverá a tener un formato distinto al anterior. Por lo tanto, serán ocho sistemas de competencia diferentes en seis años. Sin justificar los mamarrachos del presente, desde siempre el campeonato más importante de fútbol en la Argentina fue cambiando sus formas. El último gran desbarajuste del fútbol argentino ocurrió en el 2014. El 23 de abril se confirmaron los rumores que parecían una locura: Julio Grondona quería un torneo de 30 en Primera División.Ascenso del Interior · REESTRUCTURACIÓN TORNEOS AFA: Entérate ...

Obviamente se aprobó por unanimidad la propuesta de Grondona, que por esas ironías del destino no pudo ver su última creación. El presidente de la AFA murió el 30 de julio del 2014 y el primer campeonato de 30 equipos comenzó el 13 de febrero de 2015. Boca fue campeón, se jugaron liguillas para entrar a las copas y se mantuvieron los promedios para definir los descensos. Paralelamente a los torneos, afuera de la cancha, los dirigentes jugaban sus partidos. Luis Segura quedó como el sucesor fallido de Grondona y, sin querer queriendo, terminó teniendo una participación co-estelar, junto a Marcelo Tinelli, en el histórico 38 a 38 de diciembre del 2015.La AFA, desprolija: no habrá fútbol este miércoles - Clarín

Tenían que meter partidos de 30 clubes en seis meses: así resucitaron las viejas y queridas zonas, tan típicas de los Nacionales. Hubo dos grupos de 15 y una final que Lanús le ganó categóricamente a San Lorenzo. Sin que sus miembros fueran capaces de elegir a un presidente, la AFA fue intervenida y se designó a una Comisión Normalizadora, que encabezó Armando Pérez. Con el poder atomizado, uno de los pocos puntos de coincidencia entre las partes fue que debían empezar a reducir la cantidad de equipos en la máxima categoría.

La temporada 2016/17 sería la tercera, y última, con 30 participantes en Primera. Desde entonces irían bajando cuatro, y subiendo dos, hasta volver a tener 20, o 22. El número final nunca estuvo del todo firme. Boca volvió a salir campeón y su vuelta olímpica fue la última que se televisó a través del Fútbol Para Todos. De la mano del cambio en la política nacional, los dirigentes del fútbol —siempre tan obsecuentes con el poder de turno— avanzaron en dos frentes: rompieron el contrato con la televisión del Estado y crearon una nueva entidad por fuera de la AFA: la Superliga Argentina de Fútbol.

Como tantas otras veces, la solución parecía definitiva: calendarios previsibles, controles de las finanzas, premios y castigos. Mariano Elizondo fue el hombre elegido. Se suponía que como venía de otro palo ese sería su gran capital. Pero paralelamente, con el Ascenso Unido, Claudio Tapia construía poder desde las sombras. Los torneos de 30 ya eran cosa del pasado y nunca se llegó a implementar el famoso “Prode bancado”, que se suponía sería una de las grandes soluciones para las finanzas de los clubes. Con respecto a los supuestos beneficios económicos de tener tantos equipos en Primera, hay ejemplos para todos los gustos. Crucero del Norte y Huracán, por caso, fueron dos de los diez que ascendieron en el 2014: uno está en tercera división y el otro debe tres meses de sueldo.Tigre está en carrera para la Libertadores,pero la gran ganadora ...

La anunciada, con bombos y platillos, Superliga Argentina tuvo su primer partido el 25 de agosto de 2017: 28 clubes, todos contra todos, a una sola rueda, con cuatro descensos por promedios. Boca se consagró bicampeón a mediados del 2018 y otra de las noticias fuertes que dejó la temporada fue el descenso de Arsenal, el histórico club de Don Julio bajaba por primera vez de Primera a cuatro años de la muerte de su fundador. La temporada 18/19 siguió cierta línea de coherencia con respecto a la anterior, aunque con dos equipos menos, ahora eran 26, que jugaron 25 partidos. Racing dio la vuelta olímpica y entre los descendidos cayó Belgrano, el club que había presidido Armando Pérez, quién quedó apuntado por algunos como el malo de la película en la AFA.

Lo que vendría durante el 2019 se parecería mucho a lo que ya había pasado en el 2015: elecciones nacionales, cambió de color político, y los dirigentes del fútbol otra vez con el cuchillo listo para ver qué porción de la torta se podían llevar.

Un pequeño detalle, que pasó desapercibido: Tapia y Toviggino decidieron cambiar los nombres de algunas categorías del ascenso. Lo que parecía apenas una modificación de denominaciones, terminó siendo la punta de la lanza.Todos los días, desde la AFA empezaron a comerle un pedacito de poder a la Superliga. Las discusiones, bochornosas, por la cantidad de descensos son el botón de muestra. El reglamento era claro: la temporada 19/20 tendría cuatro descendidos, hasta que empezó la rosca.Últimas noticias de Superliga

El 22 de julio del 2019, los dirigentes aprobaron bajar de cuatro a tres los descensos, cambiando el reglamento. Ganaron el primer round, pero irían por más. En marzo de este año volvieron las oleadas de rumores: primero se habló de dos descensos y una promoción, después directamente de dos descensos y al final decidieron respetar lo que ya estaba reglamentado. En aquel momento, nadie podía ni siquiera imaginarse lo que terminaría pasando: por la pandemia se anularían los descensos. Por lo tanto, de cuatro bajaron a cero.

De todas formas, la madre de todas las batallas se estaba librando en otro terreno: Tapia ya tenía las piezas listas para cantarle jaque mate a la Superliga. Y lo hizo. Todos fueron al pie: desde Ameal hasta D’Onofrio, pasando por el mismísimo Tinelli, y el poder volvió a concentrarse en el presidente de la AFA. La situación excepcional que atraviesa el mundo, incluyendo al fútbol, tuvo una derivación impensada en la Argentina. Lo más lógico fue que se diera por terminada la temporada, dejando sin efecto los descensos.Una locura. Otra más, del loco fútbol argentino.

Mauricio Coccolo

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