
El encuentro se disputará a partir de las 21, en la Bombonera. En forma simultánea con el mismo horario en Tucumán, un sábado distinto, corazones que laten y gritos contenidos. Si habrá alfombra roja para el «10» pasará desapercibida porque los de Russo están con el partido en la cabeza, que lo único que le sirve es ganar o ganar en su cancha, con su público.
Boca Juniors recibirá hoy en la Bombonera al Gimnasia y Esgrima La Plata de Diego Maradona, por la 23ra. y última fecha de la Superliga Argentina de Fútbol, y al mismo tiempo rezará para que el líder River Plate, del que lo separa solo un punto, no consiga la victoria ante Atlético Tucumán. River tiene 46 unidades y Boca lo sigue con 45. Si el equipo de Marcelo Gallardo gana saldrá campeón, pero si deja puntos en el camino al «xeneize» se le abrirá la posibilidad de arrebatarle el título en el último suspiro o de forzar un partido desempate. Boca y Gimnasia jugarán en la Bombonera a partir de las 21 (mismo horario que el choque en Tucumán), tendrán arbitraje de Facundo Tello.
Habrá, parece, alfombra roja, plaqueta y homenajes varios en la misma cancha donde Maradona desparramó al Pato Fillol en un inolvidable Boca-River y donde, más acá en el tiempo, acuñó una de sus frases inolvidables: «La pelota no se mancha». Después, sí, a Dios rogando y con el mazo dando. La parte del trabajo que le toca a Boca será sumar. La otra parte, la que no depende de lo que haga, será esperar para saber si lo sumado le alcanza.
Hay, en Tucumán, un nombre que Boca venera como si fuera una estampita: Ricardo Zielinski, técnico del Decano, el mismo que hace casi ya 10 años condujo a Belgrano de Córdoba en la histórica promoción que condenó a River al Nacional. En lo estrictamente futbolístico, Russo hará un solo cambio: entrará el zaguero peruano Carlos Zambrano en reemplazo de Carlos Izquierdoz, que está suspendido por una fecha. Los otros diez serán los mismos que vienen de golear a Colón.
Enfrente estará Gimnasia, que enhebró dos triunfos seguidos y recuperó la ilusión de salvarse del descenso; y estará Maradona, entero o a pedazos y su vida como una alegoría para el equipo que hoy conduce. «Me debo a Gimnasia», dijo días atrás cuando le preguntaron sobre Boca y la intervención tripera en la suerte azul y oro, que es lo mismo que decir la pelota no se mancha. De las 146 veces que jugaron en Primera, Boca ganó 79 y Gimnasia apenas 32 (los 35 partidos restantes fueron empates).


