Policiales

«ME ARRUINE LA VIDA Y TAMBIÉN LA DE CAROLINA», MENCIONÓ FABIÁN DESPUÉS DE PASAR 23 AÑOS EN PRISIÓN

Tras haber cumplido su pena luego de pasar más de 23 años en prisión, el hombre de 43 años salió de la Unidad 21 de Campana.

Fabián Gerardo Tablado, el femicida que en 1996 mató de 113 puñaladas a su novia Carolina Aló en su casa de la localidad bonaerense de Tigre, en uno de los casos policiales más resonantes de la historia criminal argentina, recuperó este viernes su libertad tras haber cumplido su pena.

Tablado, quien cometió el crimen cuando tenía 20 años, actualmente tiene 43 -el martes es su cumpleaños 44-, salió alrededor de las 12 del mediodía de la Unidad 21 de Campana, ubicada sobre el kilómetro 5,5 de la Ruta 6, penal donde pasó sus últimos años de condena en el pabellón 5 de los internos que profesan el culto evangelista.

A la salida de la Unidad 21 de Campana, Fabián Gerardo Tablado aseguró: «no hay un día que no sienta remordimiento por lo que hice». Y agregó: «me arruiné la vida y la vida de Carolina».

«No me va a perdonar el padre de Carolina, pero yo le pido perdón», señaló el hombre que quedó en libertad. «Quiero hacer las cosas bien. No soy solamente lo que hice en el pasado», añadió.  

Finalmente, en diálogo con la prensa, concluyó: «Tengo mucho remordimiento por lo que pasó. Estoy arrepentido. No hay un día en que no piense en pedir perdón».

El crimen de Carolina Aló ocurrió el 27 de mayo de 1996 en la casa de la familia Tablado, en Albarellos 348 de Tigre.

Hasta allí la pareja fue a la salida de la Escuela N°1 Marcos Sastre de Tigre, colegio al que asistían en el turno nocturno, tuvieron relaciones sexuales y comenzó una discusión por celos que culminó en el homicidio.

Tablado, por entonces de 20 años, persiguió a Carolina por varios ambientes de la casa -escaleras, cocina y garaje- y la mató de 113 puñaladas aplicadas con cuatro armas blancas halladas en la escena: una cuchilla de cocina, dos cuchillos de mesa Tramontina y un formón de carpintería.

El homicida escapó, le confesó lo sucedido a un amigo y se fue a esconder debajo del puente de la calle Tedín, en Tigre, a unas 20 cuadras del lugar del crimen, donde unas horas más tarde la Policía lo detuvo.

En el juicio, querella y fiscalía lo acusaron por homicidio agravado por alevosía para lograr una perpetua y la defensa pretendía que se lo declare «inimputable», pero finalmente, en un fallo dividido, la Sala III de la Cámara Penal de San Isidro condenó a Tablado a 24 años por homicidio simple.

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