
La sexta etapa del Rally Dakar será recordada como uno de los peores momentos de la vida deportiva de Kevin Benavides. En pocas horas pasó de estar peleando la etapa con su compañero de equipo Ricky Brabec, y estar en el podio de la clasificación general, a quedar varado y considerar el abandono. Podría haber sido así si no fuera por un héroe inesperado: Leonardo Cola.
El riocuartense disputa su primer Dakar al mando de una KTM privada y venía haciendo un buen papel, hasta la cuarta etapa, donde rompió el neumático trasero y se quedó a 20 kilómetros del final. Cola volvió a reengancharse en la Etapa 6 de ayer, haciendo uso de la opción joker, que permite a los participantes seguir corriendo a pesar de no haber podido terminar una etapa. Si bien los reenganchados quedan afuera de la clasificación general, pueden completar el recorrido, cumpliendo la premisa del Dakar que marca que lo importante es llegar.En esa circunstancia es que Cola, habiendo largado último, se encontró con un descorazonado Kevin Benavides que había roto motor a 44 kilómetros de la meta y estaba esperando alguien que lo remolque hasta el final. El piloto cordobés no lo dudó y, a pesar de las dificultades (como se puede ver en el video publicado en Instagram) llevó a Benavides hasta la meta, permitiéndole así continuar en competencia.
Se bien el piloto de Honda perdió mas de 3 horas y media y quedó en la posición 28 de la general, perdiendo toda posibilidad de pelear por el título, sigue en carrera gracias a un solidario y desinteresado Leo Cola, que entiende a la perfección cual es el espíritu del Rally Dakar.
EL GESTO QUE LLENO DE ORGULLO A LEONARDO COLA DE ASISTIRLO A KEVIN EN MEDIO DE LAS DUNAS
Pasaron horas y Kevin seguía varado en el desierto, viendo como otros competidores pasaban y ninguno le prestaba la mano para cerrar la etapa. Pero él siempre tuvo fe en que su ángel de la guardia llegaría, aunque no sabía bien quién sería.
Ese ángel fue Leonardo Cola, piloto cordobés que está debutando en el Rally Dakar en esta edición en Arabia Saudita. Leo hizo todo bien: paró en medio del agobiante desierto, ató la eslinga de su moto a la de Kevin y comenzó a conducir ya en un terreno difícil, al que se le agregó la dificultad de llevar detrás a otro competidor. Finalmente, arribaron a meta y debe ser imposible describir con palabras el agradecimiento de Benavides para con Cola.El competidor riocuartense fue reconocido por su labor solidaria en plena carrera.




