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SE APROBÓ EN EL CONGRESO EL REPUDIO AL «GOLPE» EN BOLIVÍA

En el Senado, hubo 29 votos a favor, 8 en contra y 4 abstenciones. En Diputados, se dirimió a mano alzada y se impuso la declaración del kirchnerismo. Cambiemos mostró diferencias internas.

La Cámara de Diputados aprobó este miércoles en sesión especial, por medio de la votación a mano alzada, el proyecto de declaración en repudio al «golpe de Estado» en Bolivia que impulsó la oposición.

El proyecto con el mismo espíritu había sido aprobado un rato antes en el Senado.

El mecanismo de votación en Diputados fue resuelto por el presidente de esa Cámara, Emilio Monzó, luego de que la oposición y el oficialismo no pudieran limar diferencias ni ponerse de acuerdo en un texto común.

Tras casi cinco horas de sesión, Cambiemos se encaminaba a la abstención, pero la modalidad de votación impidió que pudiera expresarse en ese sentido.

El proyecto oficialista evitaba la expresión «golpe de Estado» y, en cambio, proponía aludir a los acontecimientos que precipitaron la salida de Evo Morales del poder como una situación de «quiebre institucional».

A su turno, el macrista Fernando Iglesias dijo que condena la «interrupción del mandato constitucional», pero remarcó que no acepta «la indignación selectiva del club del helicóptero», ya que él repudia todos procesos «destituyentes», como los que sufrieron en su momento Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa.

La diputada nacional de Somos, Victoria Donda, apuntó contra el canciller, Jorge Faurie, al sostener que «es inconcebible que se niegue a llamar las cosas por su nombre, que se niegue a condenar a quienes ocupan por la fuerza el gobierno de Bolivia».

Una intervención esperada fue la del diputado del PRO, Daniel Lipovetzky, uno de los primeros oficialistas en diferenciarse de la línea del Gobierno y afirmar que en Bolivia se había perpetrado un «golpe de Estado».

Al llegar al recinto minutos antes de que se habilitara la sesión, protagonizó un episodio curioso cuando diputados kirchneristas lo arengaron para que se sentara en su banca, pero, pese a amagar con hacerlo, finalmente se plegó a la estrategia oficialista de no dar quórum.

«No hay que buscar grises ni eufemismos: hay que repudiar con claridad el golpe de Estado. Está claro que estamos hablando de un golpe de Estado si las Fuerzas Armadas sugieren o exigen la renuncia de un presidente», consideró.

El último cierre estuvo en manos del jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri (UCR), quien aclaró que «palabras más, palabras menos» el oficialismo «condena absolutamente lo que pasó en Bolivia», porque «no es posible que un general o un comisario se pare delante de un presidente a decirle si se va o se queda».

No obstante, también repartió críticas a Morales, a quien le atribuyó el «pecado de gula» de querer perpetuarse en el poder y no dar lugar a la alternancia en su país.

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