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SIGUEN LA POLEMICAS DEL FAMOSO «VAR»

Implementar el sistema es costoso y requiere tiempo.

Después, de la Copa América de Brasil, nos acostumbraron a dos acciones. Primero, a esperar la repetición en cámara lenta de una jugada cuando lo sucedido en el campo dejó dudas sobre presuntos penales, situaciones de fuera de juego o posibles expulsiones. Y luego ver en la pantalla la imagen del árbitro llevándose la mano al oído, y posteriormente advertir que las acciones serán juzgadas con la ayuda del Asistente Arbitral por Vídeo (VAR, por siglas en inglés).Imagen relacionada

La primera fecha de la Superliga nos devolvió una realidad: las jugadas polémicas no tienen fin y existe necesidad del uso de la tecnología para sancionar movimientos que escapan a la percepción del ojo humano. Por caso, jugadas como el penal inexistente que sancionó Andrés Merlo a favor de San Lorenzo, o el fuera de juego erróneo que le cobraron a Aldosivi y que significaba el empate (ambos casos a dos minutos del final).

Para responder a esta incógnita, el titular de la Superliga,  Mariano Elizondo, comentó a principios de año que estaban trabajando para incorporar el videoarbitraje al campeonato local. Pero que esa tarea demandaría por lo menos un año. Ese período contempla la creación de una infraestructura viable, la capacitación de los árbitros y las remodelaciones en algunos estadios. Avances que significan un gran costo.

Las variantes para su implementación son dos: un único centro para todos los encuentros, conectado vía señal de fibra óptica -como sucedió en Rusia 2018- o un centro en cada estadio, como hace la Conmebol, alegando que para llevar a cabo la otra variante necesita una importante inversión en infraestructura.Resultado de imagen para EL POLEMICO VAR

El que se utilizó en las copas Libertadores y Sudamericana, con una sala de video en cada estadio, según los propios comentarios de la Conmebol, tiene un costo de entre U$S 38.000 y U$S 40.000 por partido. Desde la Superliga informaron que el costo, considerando la logística, los salarios y los viáticos de los dos árbitros que se sumen a la tarea, sería de aproximadamente U$S 9.000 por encuentro, marcando una diferencia importante entre una versión y otra. En conclusión, con 12 duelos por fecha, tendría un costo semanal de U$S 117.000, salvo que, en una primera instancia, se aplique en partidos puntuales.Imagen relacionada

El VAR que se utilizó en Rusia contó con 35 cámaras: ocho de ellas reproducían las jugadas “súper lentas”, seis de manera “extra lentas” y dos más se enfocaron en el fuera de juego. Para la fase de eliminación directa se instalaron dos cámaras adicionales que permitieron la grabación “ultra lenta”, detrás de cada arco.

Pudiendo lograr el torneo criollo, como hicieron España, Brasil y México, un VAR nacional, con sólo 14 o 16 cámaras dependiendo del estadio y menor cantidad de árbitros, de todos modos hay varios puntos por resolver con anterioridad. Resulta primordial, en primer término, la capacitación y la selección del plantel que observará las consolas y comunicará los “hechos” (dado que sólo el árbitro principal, en el campo de juego, es el que tiene el “derecho” a dar la resolución definitiva a través de la interpretación de la observación). A la FIFA le llevó un mínimo de dos años la capacitación. Con todo lo que eso significa.

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