PECHUGAS DE POLLO JUGOSAS, FÁCIL SENCILLA Y DELICIOSA

Salvo que seamos vegetarianos o veganos, casi todo el mundo recurre con frecuencia a las pechugas de pollo para comer en casa. Son baratas y tienen fama de comida «de dieta», pero también de sosas y aburridas. Pero hay una forma muy sencilla de cocinarlas para que queden jugosas sin necesidad de multiplicar las calorías.
Secar las pechugas de pollo con papel de cocina y retirar posibles excesos de grasa. Llenar un recipiente con el agua, ligeramente tibia, y disolver la sal. Introducir las pechugas procurando que queden totalmente cubiertas, tapar el recipiente y dejar reposar mínimo 30 minutos, mejor dos horas, en la nevera.
Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja o fuente. Sacar el pollo de la salmuera y untar con un chorrito de aceite de oliva por todas partes. Añadir pimienta negra, el zumo de limón, los dos tipos de pimentón y la mostaza, y masajear bien para cubrirlas con esta pasta.
Hornear durante unos 25-30 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Comprobar que estén cocinadas con un termómetro de carnes, si se dispone de él.



