Sociedad

UN BUNKER NAZI EN LA SELVA MISIONERA

La construcción data de los años 40, y en ella se encontraron objetos asombrosamente reveladores.

Una oxidada lata de dulce de membrillo con fotos de Hitler y Mussolini fue la confirmación: en Teyú Cuaré (Cueva del Lagarto, en guaraní), parque provincial de Misiones, cerca de las ruinas jesuíticas, hubo un refugio nazi.

Por años, los nativos sospecharon que en ese rincón de la selva se escondía Martin Bormann, lugarteniente de Hitler y uno de sus más obsecuentes servidores, pero es una leyenda: el criminal nazi murió en 1945, al cruzar un puente mientras huía de una Berlín hecha polvo por los aliados, alcanzado por una granada, según testimonio del criminal Klaus Altmann.

Pero el telón de la verdad se abrió gracias a la minuciosa investigación de Daniel Schávelzon y Ana Igarreta, antropólogos del Conicet.

Durante meses bajo el sofocante clima misionero, impío cóctel de calor y humedad, y abriéndose paso a machete en esa selva que todo lo devora, llegaron a la planta baja, puerta de entrada del refugio, construida con bloques de piedra casi en forma de pirámide.

A pesar de su similitud con las ruinas jesuíticas del siglo XVII, otros hallazgos fueron revelando pruebas irrefutables de su data: alrededor de los años 40.

Por ejemplo, en ese refugio de no más de nueve metros cuadrados de base y cinco metros de altura, hallaron una bañadera de azulejos y baño con cañería de hierro y una pared de color azul Prusia.

Un camino, también de piedra y de unos veinte metros de largo, llevaba directamente a la puerta de entrada.

Más adelante, una escalera de nueve peldaños para subir hasta el piso superior.

Según los investigadores, «tras un pórtico de acceso hay una sala-comedor, dos dormitorios, baño, cocina, y una habitación se servicio o depósito».

En cuanto a los objetos encontrados, no dejan duda de que fue construido para refugiar nazis y hasta que allí haya vivido un nazi o una familia nazi.

De otro modo no es posible explicar la colección de monedas guardadas en una caja de lata: una, argentina, de 1939, otras de países invadidos por Hitler entre 1938 y 1942, y cuatro de Paraguay, Argentina y Alemania acuñadas hacia el fin de la Segunda Gran Guerra.

Y no es todo: se encontró un recorte del diario La Prensa, de 1932, con la foto de un adolescente de las Camisas Pardas hitlerianas (SA) con su uniforme paramilitar; una foto restaurada, año 1934, de Hitler y Mussolini juntos.

La zona del refugio, que más que realidad fue por largos años una leyenda casi fantasmal, era impenetrable y hasta ignorada en el catastro. Recién se le abrió un camino en 1999, cuando el gobierno de la provincia lo creyó esencial como parte del parque.

La leyenda mas popular sigue aferrada a que allí vivió Martin Bormann. Con tanta convicción, que cada tanto alguien escribe su nombre en las piedras y lo acompaña pintando una cruz gamada.

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