¿MONEDA ÚNICA PARA ARGENTINA Y BRASIL?
En el Gobierno argentino estiman que es un proceso de, mínimo, diez años. Tiene que haber antes una convergencia macroeconómica, advierten.

Los Gobiernos de Mauricio Macri y Jair Bolsonaro empezaron a bosquejar la idea de profundizar y consolidar el Mercosur como un bloque dinámico que negocie con el mundo entero, con una moneda común en el largo plazo.
Esto surgió al finalizar la visita de un día que Bolsonaro hizo a la Argentina, en la que dio un fuerte espaldarazo político a Macri pidiéndole incluso a los argentinos que voten por él en las elecciones de octubre próximo para que el kirchnerismo no regrese al poder.
La iniciativa de una moneda del Mercosur o, al menos, bilateral se viene hablando desde que se iniciaron los primeros contactos de Cambiemos con la gestión Bolsonaro, quien asumió la presidencia del gigante sudamericano el 1 de enero pasado.
Si bien pensar en una moneda única y fuerte que pueda amortiguar la volatilidad a la que actualmente está sometido el peso argentino genera entusiasmo en el Gobierno de Cambiemos, en la Casa Rosada piden cautela.
La hipótesis de una convergencia macroeconómica significaría que la Argentina y Brasil –y eventualmente Uruguay y Paraguay- deberían acordar que los de menores niveles de PBI per cápita tiendan a crecer en forma más rápida que aquellos con mayores niveles de generación de riqueza por habitante.
En los gobiernos de Macri y Bolsonaro entienden que una convergencia no será sencilla. Y en tándem señalan que el Mercado Común del Sur es un proceso de integración regional fundado en 1991 que en sus 28 años de vida no ha logrado un nivel de madurez como para salir a negociar con el mundo como bloque, para que se fortalezcan sus integrantes.
La Unión Europea (UE) empezó a tomar forma el 1 de noviembre de 1993 con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea (TUE). Y luego se fue dando un lento pero constante proceso de maduración política y convergencia institucional como comunidad internacional con parámetros de gobernanza entre los Estados integrantes, con las monedas y billetes entrando en circulación recién el 1 de enero de 2002, en principio en doce países.


