
El equipo de Jürgen Klopp maniató al de Mauricio Pochettino y ganó 2-0 en el Wanda Metropolitano con goles de Mohamed Salah y Divock Origi. Los Reds lograron la sexta Copa de Europa de su historia y el DT alemán su primera ‘Orejona’ tras perder dos finales./s3.amazonaws.com/arc-wordpress-client-uploads/infobae-wp/wp-content/uploads/2019/06/01162122/tottenham-liverpool-final-champions-league-2019-14.jpg)
Después de 14 años levantó la Orejona mayor del Fútbol Europeo, la más deseada, la más peleada, esta ves con un campañon en su liga local y la gran consagración de el Gran Leverpool, venciendo 2 a 0 , sin atenuantes.
No fue un partido muy atractivo pero si muy intenso en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, donde Liverpool FC derrotó 2-0 al Tottenham Hotspurs y se consagró campeón de la UEFA Champions League. Los Reds se impusieron con oficio, desnaturalizaron y maniataron a su rival, quizás sin la vehemencia y la claridad con la que jugaron toda la temporada pero con un plan muy efectivo para alzar el trofeo.
El inicio no pudo haber sido más impactante, ya que al minuto de juego el árbitro Damir Skomina sancionó un penal a favor del equipo de Jürgen Klopp por una mano de Moussa Sissoko en el área que cortó un centro de Sadio Mané. Fue el futbolista egipcio Mohamed Salah, el mismo que la temporada pasada tuvo que salir del césped por una lesión en el hombro y vio la derrota desde el vestuario, transformó el penal en gol. Iban tan solo en dos minutos de partidos los Reds ya estaban en ventaja.
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Divock Origi marcó el segundo gol en el minuto 87 (REUTERS/Sergio Perez)
Tras el gol tempranero de Salah, ambos equipos empezaron a ejecutar sus planes. Los Spurs intentaron atacar desplegando a sus laterales, Kieran Trippier y Danny Rose, y generando espacios en el centro con la movilidad de Dele Alli, Christian Eriksen y Heung-Min Son por detrás de Harry Kane, que volvió al equipo titular. En tanto, los de Klopp apelaron al poderío del tridente Salah-Firmino-Mané, con el apoyo de los interiores, Wijnaldum y Henderson.
En las salidas del Tottenham, el Liverpool apostó a cercar el perímetro de Winks y Sissoko para que eviten conectar con el surcoreano Son, el jugador más desequilibrante del elenco del norte de Londres. Al recuperar el balón, los Reds eligieron salir con balones largos para que Mané y Salah exploten los espacios, pero sin demasiado éxito.
INFOBAE FUENTE DEPORTIVA



