MURIÓ EL HUMORISTA GABRIEL PINTO, MÁS CONOCIDO COMO «TUQUI».
El actor, conductor y músico, dueño de una extensa trayectoria en los medios, tenía 64 años. En 2012, sufrió un accidente en moto que le provocó graves fracturas y debía caminar con muletas. La noticia de su fallecimiento la confirmó Juan Di Natale en Twitter

Gabriel Gustavo Pinto, más conocido como Tuqui, murió a los 64 años. A lo largo de su carrera artística, se desempeñó como humorista, actor, dibujante, conductor, columnista y músico. La noticia fue confirmada por su colega Juan Di Natale en su cuenta oficial de Twitter. Hasta el momento, se desconocen las causas de su fallecimiento.
Desolado por la noticia de la partida del querido Tuqui, compañero incomparable, profesor de lo incorrecto, socio imprevisible, todo eso y más para mí allá en los ‘90. Cómo nos reímos Tucán, te voy a extrañar mucho bandido.
— Juan Di Natale (@soyjuandinatale) May 27, 2019
Nació el 22 de marzo de 1955. Cuando era joven, comenzó a estudiar la carrera de abogacía y trabajaba en un banco. Pero, movilizado por la música del popular artista Luca Prodan, decidió dar un radical giro en su vida y aprendió a tocar la guitarra. Años más tarde, lideró la banda musical Tuqui y los Pastafaris.
Poco a poco, con su humor ácido fue ganando popularidad trabajando en la radio en la década de los 90. Durante dos décadas, se desempeñó en la Rock & Pop y participó de diversos ciclos, entre los que se destacan Subí que te llevo, junto a Bobby Flores, Se nos viene la noche, acompañando a Juan Di Natale y Tarde negra, con la NegraVernaci.
En marzo de 2012, sufrió un accidente manejando una moto. Como consecuencia, quedo discapacitado «Tuve un accidente, iba en moto y un taxista desafortunadamente no me vio. Él quería doblar y yo no. Me convenció con el paragolpes. Salí volando y me fracturé la cadera, que quebré la cabeza del fémur. Me operé y no soldó. Me quedó una pierna más corta. No me puedo apoyar en esa pierna. Por lo tanto estoy perdiendo masa muscular», aseguró el humorista en una entrevista con TN.
Más allá de esta situación, jamás perdió el humor: «Siempre sostuve que el que se puede reír de sí mismo nunca le falta la diversión. Cuanto peor me va, con los dolores se me ocurren chistes. A la noche, por ahí mi mujer dormida me pega un rodillazo y se me ocurren chistes que se los cuento a mis amigos…».



