
La emblemática ciudad brasileña será una de las sedes de la Copa América, con el mítico Maracaná como escenario. Sus imponentes paisajes, sus playas y su cultura la transforman en un destino único.
Su apodo de Ciudad Maravillosa, Cidade Maravilhosa en portugués, es completamente merecido. Río de Janeiro se define en primer lugar por su naturaleza, su cultura y por su gente. Todo esto la hace no sólo maravillosa, sino también única en todo el mundo.
Su nombre completo es Sao Sebastiao do Río de Janeiro, que hace honor a su patrono y a su descubrimiento: el 20 de enero. Es la segunda ciudad más poblada de Brasil y durante muchos años fue la capital del país.
Asentada entre montañas y mar, la belleza natural de Río es sorprendente. Paradójicamente, el rincón más famoso es fruto de la mano del hombre: la estatua del Cristo Redentor, elegida una de las nuevas siete maravillas del mundo en 2007.
Este emblema carioca posee proporciones gigantescas (la distancia entre las manos extendidas del Cristo es de 28 metros) y se construyó en el cerro del Corcovado sin espacio alguno para instalar andamios.
La estatua se inauguró en 1931 como homenaje al 100º aniversario de Río de Janeiroy tiene una privilegiada vista de la ciudad.Con sus 38 metros de altura, el Cristo del Corcovado es la estatua de art déco más grande del mundo. Fue diseñada y construida en Francia, luego trasladada por piezas a Río. El resultado es espectacular y, aunque le caen varios rayos al año, sigue en pie, fuerte y robusta, abrazando a los cariocas desde lo alto.
Su mundialmente famoso carnaval, su pasión inmensa por el fútbol, el Cerro Pan de Azúcar, sus hermosas playas: Copacabana, Ipanema, Leblón, entre otras.
El fútbol también se siente en Río de Janeiro
Al recorrer sus calles, siempre aparece un hombre o mujer con una camiseta, un llavero, una conservadora, una calcomanía que demuestra los colores por los que simpatiza. Cuatro de los clubes más importantes de todo el país, están en Río: Flamengo, Fluminense, Vasco da Gama y Botafogo. Cada carioca o fluminense (dependiendo si es de la ciudad de Río o del estado homónimo) tiene su favorito.
La ciudad, siempre estuvo atravesada por el deporte, principalmente por el fútbol. Tanto es así, que en los últimos años fue protagonista de tres de los más importantes eventos deportivos del globo. En el año 2014, fue sede del Mundial de Fútbol, en 2016 organizó los primero Juegos Olímpicos en América del Sur y este año será sede también de la Copa América.
El estadio Maracaná albergó enormes hazañas deportivas y hoy es considerado uno de los más emblemáticos del planeta futbolero.

Los brasileños no lo recuerdan con cariño, pero el 16 de julio de 1950 fue un día histórico. Brasil jugaba contra Uruguay en la final del Mundial en Maracaná, construido para la ocasión. Entonces era el estadio más grande del mundo. Asistieron 173 850 personas con entrada y aproximadamente 20 000 sin ella a lo que todos pensaban que sería la primera vez en que Brasil ganara un Mundial. Sin embargo, Uruguay fue quien se hizo con la victoria y el silencio que inundó el estadio fue tal que incluso recibió nombre: maracanazo.
Sin embargo, no todas fueron malas para los brasileños en su estadio insignia, en los últimos Juegos Olímpicos, Neymar selló la victoria de la canarinha sobre Alemania y alcanzó la medalla de oro en fútbol por primera vez en la historia.



