DESDE ESTE LUNES EL KILOGRAMO DEJARÁ DE SER LO QUE ERA
La medida de peso ya no se basará en un objeto real, sino en “constantes de la naturaleza”.

El kilogramo es una de las cuatro unidades de medición básicas -junto con el amperio, el kelvin y el mol- que fueron redefinidas el año pasado en la Conferencia General Sobre Pesos y Medidas (CGPM). El cambio constituye la mayor revisión del Sistema Internacional de Unidades desde su instauración en 1960. Este lunes entra en vigencia. Ahora, la unidad de peso estará definida por constantes fundamentales y no arbitrarias, como fue hasta ahora.
Esta redefinición no afecta la vida cotidiana. En el almacén, el kilo pesará lo mismo. En cambio, tiene una gran importancia para las investigaciones científicas que requieren un elevado nivel de precisión en sus cálculos.
Héctor Laiz es gerente de Metrología, Calidad y Ambiente del INTI, presidente del Sistema Interamericano de Metrología y miembro del Comité Internacional de Pesas y Medidas. En noviembre, en representación de Argentina, fue uno de los 18 expertos que votaron a favor de realizar la modificación en la CGPM. Laiz explica que «el kilo seguirá pesando un kilo, lo que cambia es la forma en la que definimos lo que es un kilogramo porque el avance de la ciencia y la tecnología van modificando la forma en la que los humanos definimos las unidades de medida».
Hasta ahora la unidad de peso estuvo definida en función de un objeto: un kilogramo equivalía a la masa que tiene un cilindro de 4 centímetros de platino iridio fabricado en Londres, y que está bajo el cuidado de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM, según sus siglas en inglés), guardado desde 1889 en una caja de seguridad en Francia.
Pero hay un inconveniente: este kilo original perdió en un siglo 50 microgramos. Esto se debe a que los objetos pueden fácilmente perder átomos o absorber moléculas del aire. Por eso, usar uno para definir una unidad de medida es complicado.
Con el sistema que estuvo vigente hasta este domingo, cada cinco años había que enviar a «calibrar» las muestras de kilo que había en la Argentina -objetos similares al que está en Francia- a la Oficina de Pesos y Medidas parisina. Los técnicos del INTI hacían lo que llaman la «diseminación» a múltiplos y submúltiplos para que fuera posible pesar toneladas hasta microgramos.



