La reforma aprobada en el país vecino establece un nuevo techo horaria sin rebaja salarial. La transición será gradual y garantizará dos días de descanso por semana para los trabajadores.
En una jornada decisiva para el mercado de trabajo de la región, Brasil aprobó la reducción de la jornada laboral máxima, que pasa de 44 a 40 horas semanales, y formalizó el fin del tradicional esquema 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso).
La medida, impulsada con el objetivo de modernizar el régimen laboral, busca combatir el agotamiento físico y mental (burnout), reducir el ausentismo y promover la creación de nuevos empleos en el sector privado, asegurando que los salarios no sufran reducciones.
Cómo se aplicará la reducción horaria
Para facilitar la adaptación de las empresas y comercios, la ley contempla una implementación gradual en dos fases:
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Primera etapa (a los 60 días): La jornada laboral máxima se reducirá de manera inmediata de 44 a 42 horas semanales.
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Segunda etapa (a los 12 meses): Se completará el esquema definitivo, fijando el límite en 40 horas semanales y consolidando la semana laboral de cinco días con dos de descanso.
Un antecedente clave para la región
El avance de Brasil se alinea con la tendencia internacional de equilibrio entre la vida personal y laboral, reavivando el debate en otros países de América Latina —incluida la Argentina— donde existen diversos proyectos parlamentarios para discutir la carga horaria semanal.
Mientras que las centrales sindicales celebraron el paso histórico en materia de derechos laborales, las cámaras empresariales brasileñas darán seguimiento a los costos operativos y al impacto en la productividad durante el período de transición.
