Había que detener la hemorragia. Había que tratar de cauterizar la herida abierta. Había que hacer cirugía mayor para resucitar a un paciente que parecía transitar una agonía. Después de un largo tiempo, Racing dio señales de vida. Y lo hizo justo cuando la cabeza de Juan Pablo Vojvoda estaba recostada sobre una guillotina afilada. Su ciclo ya no iba a poder resistir otro golpe. Lo sabía el entrenador. Lo tenían muy claro también los jugadores, quienes respondieron en un Cilindro que se desahogó con un merecido triunfo ante Sarmiento de Junín. Una victoria que le insufló algo de oxígeno a los futbolistas, el entrenador y también a los dirigentes, quienes habían comenzado a ser objeto de fuertes cuestionamientos por una caída en picada que parecía no tener fin.
La Academia, que se estaba desangrando, logró cortar una racha adversa de ocho partidos sin ganar por el Torneo Clausura, con seis derrotas y dos empates que lo hundieron en una crisis insospechada. Resucitó justo antes del partido crucial frente a Boca, que deberá afrontar el próximo domingo, por los cuartos de final de la Copa Argentina. Y lo hizo en un contexto muy complejo no sólo porque el Cilindro, que alentó al equipo desde el primer minuto, era una olla a presión que podía explotar en cualquier momento. El entrenador además debió hacer experimentos y cambiar el esquema táctico porque se quedó sin laterales derechos por las bajas de Cannavo y Barinaga. Así, el sistema táctico mutó en una línea de tres/cinco, con Gonzalo Escudero, de 19 años, como titular. La movida le salió bien al técnico: el juvenil abrió el partido con un zurdazo espectacular desde afuera del área.
La Academia, que comenzó la noche con nervios lógicos en función de la coyuntura, fue un equipo intenso en la presión, voraz para recuperar la pelota y letal para capitalizar sus llegadas. No le sobró fútbol y por momentos mostró algunas imprecisiones producto del apuro, pero tuvo un gran despliegue físico y respaldó al entrenador con la entrega que demandaba el encuentro ante un rival que venía bien perfilado y que había ganado cinco de los últimos siete partidos. Incluso se levantó después del impacto que significó el remate de Marabel, quien sentenció el 1-1 parcial para el Verde tras un centro de Contrera.
El equipo de Avellaneda no perdió la paciencia y rompió la pared en el segundo tiempo por una avivada: tras un lateral rápido del Zaracho, Ortegoza metió un centro y Maravilla Martínez se anticipó a Insaurralde para sentenciar su primer gol en el Clausura. Ignacio Rodríguez luego bajó la persiana.
“No me siento que no sirvo, siento que no gano partidos”, había dicho Vojvoda tras la caída del fin de semana pasada contra Huracán. En plena sala de prensa del Ducó, el técnico había disparado frases propias de una catarsis en la comodidad de un diván. Los jugadores le dieron el apoyo que necesitaba. Y Racing revivió: se le viene Boca.
FUENTE IMAGEN DIARIO OLE
