El partido entre River y Boca Juniors, en el estadio Monumental, terminó en un verdadero escándalo. La situación se dio sobre el final del partido después del gol de Miguel Borja, el mediocampista de River, Agustín Palavecino, fue el culpable del escándalo. 

El superclásico terminó en una batalla campal entre los futbolistas de ambos equipos porque los visitantes se molestaron por la forma de festejar esa conquista de algunos jugadores «millonarios», y esto derivó en tres expulsados por equipo (dos suplentes del local) y el técnico «xeneize» Jorge Almirón.
Los tres expulsados de Boca, dejaron al equipo con ocho jugadores en campo en los últimos instantes del encuentro, mientras que River terminó con diez, porque de sus futbolistas que vieron la roja solo Palavecino se encontraba en el campo. Luego del escándalo se disputaron dos minutos para completar el encuentro, con el elenco visitante con ocho jugadores contra los diez del local, y los reclamos de Boca continuaron una vez consumada la victoria del conjunto de Núñez en un sorpresivo final subido de temperatura.
EL DESTAPE
