El equipo de Mariano Herrón, pronto a ser de Jorge Almirón, comenzó el partido como en sus últimos encuentros: distraído y el que aprovechó el ofertón fue Wanchope Ábila para poner con una suave definición el primer grito de la noche antes del minuto de juego. Una pelota suelta que ni Valdés o Advíncula sacaron y Ramón marcó pidiendo perdón de cara a la gente de Boca.

De ahí en más el partido fue un monólogo del Xeneize que la tuvo, la dispuso y jamás pudo aprovechar la inocua posesión porque no exigió casi nunca al arquero Ignacio Chicco. Pipo Gorosito con ese 5-3-2 buscó no arriesgar medio centímetro y ante un equipo largo del medio hacia adelante, el laburo fue sencillo porque a la gran falta de sintonía fina de los mediocampistas se le sumó también la imprecisión de los tres aislados puntas.
Cuando no mucho pasaba y Colón estaba tranquilo pero un remate del paraguayo con un desvío descolocó a Chicco para la igualdad local. Sin mucha idea empujó Boca que era seguido de cerca por Almirón en el palco. Boca fue y merodeó con alguna chance ante la pared de Gorosito. Pero un equipo partido en el medio con casi 4 delanteros e ídem defensores le dejó una a Andrew Teuten que tras una bola cruzada le quedó a merced y marcó el gol agónico para que Colón grite fuerte en la Bombonera. Tres puntos de oro para romper con la larga cantidad de empates en fila. Boca sumergido en graves problemas futbolísticos a los que Almirón ni tiempo tendrá de revisar ya que el diagnóstico es más que alarmante.
