«La visa de Novak Djokovic fue cancelada y le informaron que debe abandonar el país este mismo jueves (hay 14 horas de diferencia con Argentina) porque no logró demostrarle a la Fuerza Fronteriza local la evidencia suficiente para su exención médica», remarcó el medio. Djokovic había sido habilitado para jugar el Abierto con una medida excepcional que solamente a él le permitía participar sin tener ningún tipo de vacuna contra el coronavirus aplicada, algo que constituye una exigencia inexcusable para el resto de los tenistas intervinientes, lo que de por sí despertó grandes polémicas en el ámbito de este deporte. Claro que ese registro de excepcionalidad planteado no tuvo su correlato con las disposiciones del estado de Victoria, del que Melbourne es su capital, y cuando Djokovic fue notificado de la cuestión ya estaba en vuelo para disputar el primer Grand Slam del año. Así que inmediatamente al pisar el aeropuerto local, Djokovic fue retenido por las autoridades de la Fuerza Fronteriza, que le quitaron su celular y virtualmente lo mantuvieron «incomunicado», mientras su equipo de asistentes debía esperar en el hall del lugar escoltado por dos oficiales de seguridad. El primero en salir a protestar contra esa medida fue el propio padre del tenista, Srdjan Djokovic, que en declaraciones a medios serbios replicadas por el Canal 7 local, manifestó respecto de la negativa de su hijo a vacunarse contra el Covid-19 que ella representa «una lucha por la libertad en el mundo, no sólo una de Novak. Si no lo dejan ir saldremos a las calles porque es una lucha de todos», expresó Djokovic padre.