El equipo del Muñeco lo pasó por arriba al equipo marplatense. Lo debió golear, pero se conformó con un triunfo sin complicaciones para arrimarse a la punta de la Liga. Alvarez y Pérez los goles del Millo, que además desperdició un penal.

River volvió a ser River. Venció a Aldosivi sin dejar dudas, y más cerca de una goleada que del 2 a 0 final. Los goles de Alvarez y Enzo Pérez le sirvieron para dominar a gusto y placer el encuentro, para subir en la tabla y quedar a tiro de los nuevos punteros. La primera media hora del partido fue un verdadero monólogo de River, que increíblemente en ese pasaje no pudo convertir las tres o cuatro opciones claras de gol. El equipo de Gallardo fue calentando motores, y aprovechó muy bien la cesión de la pelota que le dio Aldosivi.
A los 14 minutos, una jugada colectiva que se inició por la izquierda, que pasó por el medio, terminó con un remate perfecto de Julián Alvarez para marcar el 1 a 0 desde la puerta del área. Y a esa jugada le siguieron dos salvadas del arquero visitante, primero ante el autor del gol, y luego ante Suárez. Todo, absolutamente todo del Millo, que a los 30 tuvo una jugada clave. Mano de Coloccini sobre la línea del arco, cuando era gol de Matías Súarez. Rapallini no dudó, penal y expulsión para el defensor. La ejecución estuvo a cargo de Juli Alvarez, que la picó, y se la entregó mansamente a Devecchi. Tras desaprovechar el penal para el 2 a 0, hubo unos minutos de incertidumbre de River, hasta que en el final volvió a tener una clara opción de gol que no pudo aprovechar Suárez tras agarrar mal parada a la defensa marplatense. En el segundo tiempo, trató River nuevamente tener el dominio del partido, con presencia en el área rival. Un pelotazo perfecto de Martínez habilitó a los 8 minutos a Suárez, quien gambeteó, se acomodó, pero remató desviado. La tranquilidad llegó a los 14, tras un centro de Casco y un cabezazo, de palomita, de Enzo Pérez para el 2 a 0. El partido comenzó a plancharse, por la impotencia del rival, y por la superioridad del equipo de Gallardo, que siempre estuvo a tiro de armar la goleada.
