El partido se jugó en medio de detonaciones y gases lacrimógenos. Debió ser interrumpido a los 23 minutos porque los jugadores se vieron afectados. Además, se escuchan ruidos de bombas de estruendo en las afueras.

Junior-River debió ser interrumpido a los 23 minutos del primer tiempo porque ingresaron gases lacrimógenos al campo de juego y afectaron la visión de varios jugadores, incluido el propio Marcelo Gallardo. Más allá de la reanudación, muchos se siguieron refregando los ojos, se taparon la boca y hasta se dieron aire. Además, se pueden escuchar detonaciones en las afueras del estadio, correspondientes a las manifestaciones que suceden en simultáneo al partido. Son ruidos de bombas de estruendo.
A minutos del comienzo del encuentro ante Junior y River por Copa Libertadores, en los alrededores del estadio Romelio Martínez se vive una batalla campal. Algunos manifestantes comenzaron a reunirse tal como lo habían anticipado bajo el lema «El partido no se va a jugar» y la protesta empezó pacífica envuelta en una tensa calma. Sin embargo, cuando los equipos se acercaban al estadio se desató el caos: hubo corridas, piedrazos y los gases lacrimógenos que tiró la policía para dispersar a la gente llegaron al estadio, situación que obligó a los jugadores del club de Núñez a volver al vestuario.
