Lunes 22 de marzo, Ezeiza, 15 horas. El arranque de la semana ya fue un hecho para Boca, tras el entrenamiento matutino ante la vorágine de la agenda Xeneize que señala el miércoles como próxima parada frente a Defensores de Belgrano por la Copa Argentina. Pero las últimas actuaciones del equipo ameritan algo más: Miguel Russo y su cuerpo técnico deben sentarse a charlar con el Consejo de Fútbol. Y definir pasos a seguir en medio de un presente turbulento./cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/lanacionar/644FTLG6ABAYLIYPQO5BN5WS64.jpg)
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Los trascendidos que resumen la cumbre por la noche de este lunes son claros: todo transcurrió en buenos términos aunque nadie se guardó su opinión, el cargo de Russo nunca corrió peligro y, tras una hora y media de charla, se acordó tirar entre todos para adelante. El contrato del CT, que recibió un respaldo total para tomar las decisiones que crea necesarias, se extiende hasta fin de año y la idea firme es respetarlo.
También, todos manifestaron su preocupación y confusión en relación a los cambiantes rendimientos individuales y, en consecuencia, lo colectivo. Trataron de encontrarle explicación al momento. En el corto plazo, se comenzó a delinear, por voluntad del entrenador, una formación alternativa para la Copa Argentina: Agustín Rossi, Mauro Zárate, Franco Soldano más, tras la suspensión, Carlos Zambrano, serían de la partida.
«Nunca estuvo en un lugar con una comisión deportiva como la que tiene Boca. Escuchar, los va a tener que escuchar. Para eso están. Creo que si Miguel nos lo escucha, lo echan. Si son los que lo trajeron», finalizó.
