Reza un proverbio chino que antes de ser un dragón hay que sufrir como una hormiga. El enunciado también aplica a las transferencias, y lo está comprobando River. Porque las negociaciones para cerrar el pase de Juan Fernando Quintero al Shenzhen Kaisa FC están resultando un poco más trabajosas -y extensas- que lo esperado: una serie de diferencias -la última, referidas a la forma de pago- la están dilatando. Y aunque la proyección que elaboran los dirigentes todavía es optimista, ya que piensan que la venta de Juanfer se acabará concretando, el jugador espera el desenlace en su casa del barrio privado Saint Thomas, en Canning, fuera de la burbuja sanitaria de River, con permiso del club para no entrenarse desde el lunes.

A esta altura resulta indescifrable saber si una novela que parecía tener un desenlace inminente seguiría acumulando más capítulos. El hermetismo con el que se llevan a cabo las negociaciones tampoco contribuye a entender la complejidad de su entramado. Sin embargo, a partir de participantes de la negociación se fueron conociendo detalles que explican un poco por qué lo que el viernes parecía estar a algunas charlas de resolverse, una semana más tarde sigue en pleno meneo. Uno de esos detalles (o contratiempos) surgido en las últimas horas es que los chinos, que inicialmente habían planteado pagar al contado los 7,8 millones de dólares limpios que iba a recibir River por el 100% de los derechos económicos de Quintero, propusieron financiar la compra en dos pagos: uno en 2020, el siguiente en 2021. Una determinación que trastoca todo.
Asimismo, resuelta la condonación de la deuda por parte de un JFQ que desde un principio presionó con todas sus ganas para provocar su salida, a esta altura tampoco hay acuerdo total en una cuestión que le es ajena a los asiáticos pero que forma parte esencial de la negociación para que se alcance el número final de la operación pretendido por River: el porcentaje de las comisiones que cobrarán/resignarán los representantes de Juanfer e intermediarios. Cada día que pasa sin una resolución le suma un grado más de desprolijidad a la situación. Porque no deja de llamar la atención que en el meticuloso ciclo de Marcelo Gallardo un futbolista tan valioso para River quede apartado del grupo durante tantos días a la espera de una transferencia.
