En la memoria futbolera argentina su imagen quedará grabada por ser uno de los defensores ingleses que participó en «La mano de Dios» de Diego Maradona, aquel gol de México 1986 tan audaz como antirreglamentario. En la escenografía estaban, entre otros, Jorge Valdano, Kenny Sansom, Steve Hodge y el arquero Peter Shilton. Todos formaron una imagen imborrable.

Sansom , actor involuntario de una conquista icónica, pasó de ser una estrella del fútbol inglés a caer en la adicción al alcohol y el juego, a quedarse sin nada y a dormir en un parque. En definitiva, a un tormento que lo llevó a pensar en quitarse la vida. El andar y los vaivenes de Sansom parecen sacados de un guion de película. Los medios ingleses aseguran que en su época de esplendor llegó a vivir en una mansión de un millón de dólares pero que al tiempo se transformó en un alma perdida que padeció el alcoholismo y se sumergió en la depresión. Incluso, martirizado, alguna vez mencionó su intención de suicidarse: «No quiero vivir esta vida terrible».
Sansom formó parte del equipo inglés aquel 22 de junio de 1986, en la capital mexicana, cuando Maradona pasó a la inmortalidad por el inolvidable segundo gol. El lateral izquierdo fue uno de los espectadores privilegiados de los dos tantos que anotó la estrella argentina. El primero, con la mano; el restante, con una obra de arte de gambetas. De hecho, en la segunda conquista, Sansom trepó por el sector izquierdo y perdió el balón en el campo argentino. Cuando quiso regresar ya era demasiado tarde.
«Nunca sentí tal cantidad de rabia tras un partido. Todos gritábamos y exigíamos que la FA [The Football Association] peleara por nosotros y que el encuentro se jugara de nuevo. Jamás perdonaré a Maradona, siempre fue un maldito tramposo», expresó el defensor. Al tiempo, el 10 le respondió: «Sansom, te robé la cartera. ¿Qué va a hacer, hermano? Cocodrilo que duerme…». Unos meses después, en noviembre de ese año, Kenny comenzó con los problemas por el alcohol y el juego. «Muy pronto todo eso se apoderó de mí», confesó.
Hoy, Sansom tiene muchos episodios de claridad, fundamentalmente cuando se refiere al deporte y a su carrera. «Por Inglaterra debería haber jugado 100 partidos en vez de 86», lamentó.
