El jugador había dicho que el entrenador le faltó el respeto al no ponerlo ante River. «Le dije que era el último ídolo en actividad, pero no le podía garantizar la titularidad», declaró el DT.

El entrenador Gustavo Alfaro aseguró que el delantero Carlos Tevez lo «desilusionó» debido a que fue el futbolista que más respetó en su estadía como técnico de Boca y contó que, si bien le dijo que era «el último ídolo en actividad» le aclaró que «no le podía garantizar la titularidad». El jugador había dicho en diciembre pasado «Alfaro me faltó el respeto al no ponerme ante River» y Alfaro salió a responderle: «Me desilusionó, porque fue el jugador al que más respeté».
«Le dije que era el último ídolo en actividad y que en este tiempo de reconstrucción era muy importante, pero que no le podía garantizar la titularidad», manifestó en diálogo con TyCSports.com. Al ser consultado acerca del enojo de Tevez por su ausencia en el Superclásico, Alfaro fue contundente. «Él sabía que iba a ser suplente. Tengo los videos del entrenamiento previo y se ven los equipos. Para mí, faltar el respeto es otra cosa. Es hacer pública una charla que tuvimos en confianza».
«Creo que no corresponde que me den una medalla. Que hayas ayudado o atribuido en un determinado momento no quiere decir que lo hayas terminado de conseguir. Ya con el reconocimiento que tuve de parte de Miguel, Tevez y otros jugadores, la conquista ya la tengo. No tengo necesidad de ninguna medalla», expresó. En tanto, el técnico le atribuyó gran parte de la responsabilidad de no continuar en Boca al entorno político y al respecto declaró: «A la bala de plata que me dio la vida en los últimos momentos de mi carrera la usé, pero no tuvo el efecto deseado porque la política se metió en el medio y no permitió que pudiera terminar de hacer mi trabajo». Alfaro llegó a Boca de la mano de Nicolás Burdisso, que era el director deportivo durante el mandato de Daniel Angelici, pero con el cambio dirigencial ambos se quedaron afuera: «Yo hubiese seguido trabajando siempre y cuando haya estado él. No por una cuestión de lealtad, sino por correspondencia».
