Saúl Giménez, de 31 años, estaba trabajando en una obra cuando encontró $250 mil pesos en medio de unos escombros.
Todo comenzó en General Alvear, Mendoza, cuando un almacén de ramos generales se incendió y su dueño decidió contratar a un albañil para levantarlo.
En ese momento, Oscar Calvo decidió llamar al papá de Saúl quien no pudo acudir por encontrarse enfermo. En su lugar, fue su hijo quien estaba desempleado y necesitaba el dinero.
«Sacando chapas y escombros, encuentro $250 mil todos juntos y amontados. Se lo devolví a Calvo, el dueño del negocio. Toda mi vida fue hacer buenas obras y tener buen comportamiento. Yo tengo mi conciencia bien tranquila y, si vuelvo a encontrar dinero, buscaría al dueño y se lo devolvería», dijo Saúl a los medios.
