El papa Francisco lanzó un mensaje de aliento a la minoría católica de Rumania, a la que animó a vivir su fe, a fomentar el entendimiento y a convertir «los actuales y viejos rencores» en una «nueva oportunidad de comunión» para el país. El pontífice argentino dedicó la segunda jornada de su viaje a Rumania a encontrar a la minoría católica de este país de mayoría ortodoxa, una Iglesia con la que se reunió el viernes a su llegada.
Juan Pablo II fue el primer papa en visitar Rumanía en 1999, hace exactamente veinte años, tras la caída del régimen comunista, pero no pudo abandonar la capital Bucarest y visitar a los católicos repartidos por el país, y Bergoglio ha cumplido ese objetivo, indicó la agencia Efe.
Queridos padres, ¡ayuden a sus hijos a descubrir el amor de Jesús! Esto los hará fuertes y valientes. #GlobalParentsDay
— Papa Francisco (@Pontifex_es) June 1, 2019
El día empezó con un viaje al santuario de Sumuleu-Ciuc, situado en la región de Transilvania (centro) y uno de los más importante para la minoría católica, especialmente para los rumanos húngaros. Francisco ofició la misa en una extensa pradera de los Cárpatos y en su homilía lanzó un mensaje de unión a las distintas identidades sociales y religiosas del país, ante las cerca de 100.000 personas que le escuchaban pese a la lluvia, según cifras de la Santa Sede.
Entre estas estaba la primera ministra rumana, Viorica Dancila, y el presidente de Hungría, János Áder, dada la gran presencia de rumanos húngaros en Transilvania, que pasó a ser rumana tras la desintegración del Imperio Astro-húngaro a principios del siglo XX.
Caminemos juntos dejando que sea el Evangelio la levadura que lo impregne todo y regale a nuestros pueblos la alegría de la salvación! #ViajeApostólico #Romanía
— Papa Francisco (@Pontifex_es) June 1, 2019
Francisco recordó ante todos ellos que la peregrinación al templo representa a un pueblo «cuya riqueza son sus mil rostros, culturas, lenguas y tradiciones» y pidió no dejarse «robar la fraternidad por las voces y las heridas que alimentan la división y fragmentación«. «Los complejos y tristes acontecimientos del pasado no se deben olvidar o negar, pero tampoco pueden constituir un obstáculo o un motivo para impedir una anhelada convivencia fraterna«, señaló.
Francisco sostuvo que «peregrinar significa sentirse convocados e impulsados a caminar juntos pidiéndole al Señor la gracia de transformar viejos y actuales rencores y desconfianzas en nuevas oportunidades para la comunión«.
