Para los chicos que viven en la zona de los tabacales de Monterrico el trabajo está casi naturalizado. Algunos abandonan los estudios para poder desempeñarse en el oficio y colaborar con los gastos de la casa.
Los últimos informes de la OIT y Unicef calculan que más de 200 millones de niños de entre 5 y 17 años están ocupados en la producción económica. Una tercera parte se encuentra en situación de trabajo peligroso.
Uno de los adolescentes entrevistados contó, «Lo costoso es el clima. Puede ser que esté caluroso, puede ser que esté frío, puede ser que la lluvia, la lluvia no te ayuda».
«Si graniza estamos muertos porque perdemos el trabajo, perder el trabajo es perder el plato de comida».
El año pasado el desafortunado comentario del diputado provincial Marcelo Nasif generó gran revuelo cuando justificó el trabajo infantil. En dicha oportunidad expresó que «muy bien les vienen algunos pesos que hacen con el trabajo que sólo los chicos pueden hacer». En los días previos, el gobierno había emitido 45 autorizaciones laborales para niños, niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años.
Los chicos reconocen que trabajan en el tabacal porque no tienen otras posibilidades. Ven en esta tarea una forma de salir adelante pero al precio de dejar atrás su infancia y escolaridad, ya que muchas veces no llegan a terminar el secundario.
Fuente: QUEPASAJUJUY
